El interés por el cuidado de la piel sigue aumentando en el país. Según el estudio Tendencias Cuidado Personal y Belleza 2024-2025 de Kantar, el consumo de maquillaje creció un 18%, mientras que las cremas faciales registraron un aumento de 16%.
Sin embargo, junto con este crecimiento también se mantiene una percepción frecuente entre consumidores: la sensación de que las rutinas de skincare no siempre logran cambios visibles en la piel.
Especialistas indican que este fenómeno podría relacionarse con aspectos internos del organismo y no únicamente con los productos aplicados sobre el rostro.
“La piel no es solo lo que aplicamos, es un reflejo directo de cómo está hidratado el cuerpo”, explicó la dermatóloga especialista en estética integral, Dra. Agustina Fernández.
¿Cómo influye la hidratación en la salud de la piel?
De acuerdo con la especialista, cuando existe deshidratación, la piel puede perder elasticidad, luminosidad y capacidad de regeneración, factores que también impactan en la efectividad de tratamientos cosméticos y dermatológicos.
“Durante años, el cuidado de la piel se ha abordado desde afuera hacia adentro, pero biológicamente el proceso funciona al revés o al menos en complemento”, aseguró la experta.
Desde el ámbito del bienestar y hábitos de consumo, Claudio Brinkmann, fundador de Maihue, plantea que la hidratación suele quedar fuera de la conversación sobre skincare.
“La industria ha enseñado a buscar soluciones en frascos, olvidando la materia prima de la célula: el agua”, señaló.
El especialista agrega que incluso ingredientes ampliamente utilizados, como el ácido hialurónico, dependen del nivel de hidratación del organismo para actuar correctamente.
Deshidratación y señales que pueden confundirse con envejecimiento
Expertos explican que, ante un déficit hídrico, el cuerpo prioriza el funcionamiento de órganos vitales y la piel suele ser uno de los primeros tejidos en reflejar los efectos.
Entre las señales más comunes aparecen líneas de expresión más visibles, pérdida de luminosidad, sensibilidad persistente o exceso de grasa producido como compensación ante la falta de agua.
Este escenario ha impulsado nuevas conversaciones en torno a la relación entre hidratación, bienestar y cuidado personal.
Hábitos de consumo de agua y bienestar diario
Desde Maihue sostienen que uno de los principales desafíos no es la intención de hidratarse, sino mantener el hábito de manera constante.
Según datos entregados por la empresa, más del 83% de las personas aumentan su consumo de agua cuando mejora el acceso en el hogar y un 71% asegura percibir cambios positivos en hábitos asociados al bienestar.
“Lo que vemos es que la hidratación no falla por falta de intención, sino por fricción en el día a día. Cuando deja de ser un esfuerzo y se vuelve automática, empiezan a aparecer cambios reales en cómo te sientes y en cómo te ves”, afirmó Brinkmann.
La Dra. Fernández agrega que el enfoque actual no busca reemplazar las rutinas de skincare, sino entender la relación entre productos, alimentación e hidratación.
“El cuidado de la piel no se trata de elegir sólo entre productos o hábitos, sino de entender cómo se potencian”, concluyó.
