Lo que durante décadas se consideró un proceso lento y casi imperceptible hoy aparece bajo una nueva luz. La evolución humana no solo sigue en curso, sino que en los últimos 10 mil años habría experimentado una aceleración significativa, estrechamente ligada a cambios culturales que transformaron la forma de vivir, alimentarse y enfrentar enfermedades.
Así lo plantea un estudio internacional liderado por la Universidad de Harvard y publicado en la revista Nature, que analizó más de 15 mil genomas antiguos de Eurasia occidental.
En dicho estudio, los investigadores identificaron variaciones genéticas asociadas a la adopción de la agricultura, el sedentarismo y la vida en comunidades más densas, reforzando la idea de que cultura y biología han evolucionado de manera interconectada.
“El estudio convierte la coevolución entre genes y cultura en un fenómeno generalizado y cuantificable, cuando antes se sostenía en ejemplos aislados”, explicó al respecto Pablo Villarreal, investigador del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio). Según el experto, la cultura no liberó al ser humano de la evolución, sino que creó nuevas presiones adaptativas a las que el genoma respondió.
Agricultura, enfermedades y selección natural
Uno de los hallazgos más relevantes es la relación entre la expansión de la agricultura y los cambios genéticos observados. La modificación de la dieta y la convivencia en asentamientos permanentes aumentaron la exposición a patógenos, favoreciendo procesos de selección natural.
El estudio identificó 479 variantes genéticas con señales de selección, muchas de ellas vinculadas al sistema inmunológico.
“Muchos genes que hoy nos protegen o nos hacen vulnerables son cicatrices de enfermedades que nuestros antepasados enfrentaron hace miles de años”, señaló Villarreal, precisando que no son errores del organismo, sino el costo que se pagó hoy por adaptaciones que resultaron útiles ayer, junto con advertir que este conocimiento resulta esencial frente a amenazas actuales, incluyendo patógenos emergentes como el hongo Candida auris o virus asociados al cambio climático.
