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“Me duelen las rodillas, va a llover”: ¿Se puede vincular el dolor articular al frío y la lluvia en invierno?

En Chile, más del 50% de los mayores de 50 años vive con artrosis, una patología que le daría al dicho una base real.

¿El dolor de rodillas está conectado con la lluvia?
¿El dolor de rodillas está conectado con la lluvia?

Sin duda, el dicho “me duelen las rodillas, va a llover” es mucho más que un mito, para algunas personas mayores de 50 años se convierte en una realidad que con la llegada de los días más fríos se transforma también en un problema.

En Chile, más de la mitad de las personas sobre 50 años padece artrosis en al menos una articulación, según la última Encuesta Nacional de Salud. Y aunque las bajas temperaturas suelen llevarse la culpa, los expertos apuntan a otro responsable: el sedentarismo, que en invierno tiende a dispararse.

El aumento de molestias en invierno no es solo percepción. “El frío genera cambios fisiológicos que afectan directamente a la articulación”, explicó al respecto el doctor Ignacio Ortigosa, médico deportólogo de Clínica CRL. Entre ellos, destaca la vasoconstricción —menos flujo sanguíneo— y un líquido sinovial más espeso, lo que dificulta el movimiento.

A esto se suma que músculos y ligamentos se vuelven más rígidos, aumentando la sensación de dolor. Incluso factores como menor exposición al sol, peor calidad del sueño y cambios en el ánimo pueden intensificar la percepción de las molestias.


El verdadero problema: dejar de moverse

Pese a lo anterior, el especialista fue claro en indicar que “el frío influye, pero el verdadero problema es dejar de moverse”. En invierno, la actividad física disminuye, lo que debilita la musculatura encargada de estabilizar las articulaciones.

Esto genera un efecto en cadena: menos músculo implica más carga directa sobre la articulación y, por ende, más dolor. Además, el reposo prolongado reduce la lubricación natural de las articulaciones, aumentando la rigidez, especialmente al levantarse o iniciar el movimiento.

A qué señales poner atención y como manejar el dolor

El principal síntoma es el dolor mecánico, que aparece con la actividad y mejora con el reposo. También son frecuentes la rigidez al iniciar el movimiento, los “crujidos” articulares y la pérdida de movilidad.

En etapas más avanzadas, pueden aparecer deformidades, inestabilidad o limitaciones importantes para actividades cotidianas.

El tratamiento ha cambiado, ya que hoy el foco está en el manejo activo. “El ejercicio es la intervención más efectiva para la artrosis”, afirmó el especialista. Actividades como caminar, andar en bicicleta o ejercicios de fortalecimiento ayudan a reducir el dolor y mejorar la función.

También se recomienda aplicar calor local, evitar largos periodos de inactividad y mantener un peso adecuado. Suspender el movimiento, advierten los expertos, tiene el efecto contrario: más dolor, más rigidez y peor calidad de vida.

En ese contexto, consultar a tiempo y contar con una evaluación profesional permite definir un plan adecuado para cada caso, donde el enfoque combina ejercicio, educación y tratamientos complementarios para mantener la articulación activa a largo plazo.

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