El tinnitus, conocido popularmente como zumbido en los oídos, es una condición que afecta a más de 740 millones de personas a nivel mundial y que puede impactar el descanso, la concentración y la calidad de vida de quienes la padecen.
En los últimos años, diversas investigaciones han comenzado a analizar la posible relación entre esta afección auditiva y ciertos déficits nutricionales. Entre ellos destaca la deficiencia de vitamina D, nutriente fundamental para múltiples funciones del organismo.
De acuerdo con especialistas, la evidencia científica disponible ha identificado asociaciones entre bajos niveles de vitamina D y una mayor prevalencia e intensidad de los síntomas relacionados con el tinnitus.
“El tinnitus es una condición compleja y multifactorial, pero hoy existe cada vez más evidencia sobre cómo ciertos déficits nutricionales, particularmente de vitamina D, pueden influir en la inflamación, la función neuronal y la sensibilidad auditiva”, aseguró Marisela Rojas, fonoaudióloga de GAES Chile.
Más del 80% presenta niveles insuficientes de vitamina D
La preocupación adquiere especial relevancia a partir de datos obtenidos en Chile. Un análisis realizado por Besplus entre junio de 2025 y marzo de 2026, que incluyó a más de 8.600 trabajadores a nivel nacional, reveló que un 82,8% presenta niveles insuficientes o deficientes de vitamina D.
Del total evaluado, un 15% registró deficiencia, mientras que un 67,8% presentó niveles insuficientes.
Los resultados también mostraron diferencias según sexo y edad. Entre las mujeres, la prevalencia de déficit alcanzó el 88,8%, mientras que en las personas mayores de 60 años llegó al 89,9%.
Para los especialistas, estas cifras son relevantes debido a que el tinnitus suele presentarse con mayor frecuencia en adultos mayores y en personas sometidas a elevados niveles de estrés o con enfermedades crónicas.
El impacto del tinnitus en la vida laboral y cotidiana
Los expertos señalan que el zumbido persistente en los oídos muchas veces es normalizado o atribuido únicamente al envejecimiento, pese a que existen diversos factores asociados a su desarrollo.
“Muchas veces el zumbido en los oídos se normaliza o se asocia únicamente al envejecimiento, pero existen múltiples factores que pueden influir en su aparición o agravamiento, incluyendo alteraciones nutricionales, exposición a ruido y problemas cardiovasculares”, agregó el especialista.
Desde GAES explican que la suplementación puede ser útil cuando existe un déficit comprobado, aunque recalcan que el tratamiento del tinnitus requiere una evaluación médica y audiológica integral.
“El punto más importante es no subestimar síntomas persistentes. Cuando el tinnitus se mantiene en el tiempo o comienza a afectar el sueño, la concentración o la calidad de vida, es fundamental consultar oportunamente”, señalaron desde GAES.
Prevención, hábitos saludables y detección temprana
Los especialistas coinciden en que la prevención continúa siendo una de las principales herramientas para proteger la salud auditiva y el bienestar general.
Mantener una alimentación equilibrada, favorecer una adecuada exposición solar, realizar actividad física y acudir periódicamente a controles médicos puede contribuir a detectar oportunamente déficits nutricionales y otros factores de riesgo.
Asimismo, advierten que las largas jornadas en espacios cerrados, la menor exposición al aire libre y ciertos hábitos asociados al estilo de vida moderno están favoreciendo la aparición de déficits de vitamina D incluso entre personas jóvenes.
“Hoy vemos que problemas como el déficit de vitamina D ya no son excepcionales. Son cada vez más frecuentes y tienen efectos que van mucho más allá de lo que normalmente asociamos, impactando energía, salud mental, sistema inmune e incluso la audición”, concluyó Rojas.
