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Mujeres líderes: las fuerzas que dieron cauce a la crisis

Rompiendo esquemas, lideresas de distintas áreas se abrieron camino en medio del estallido y la pandemia.

Margarita Iglesias es directora del Centro de Estudios de Género y Cultura en América Latina de la U. de Chile, y de acuerdo con su visión, desde que Chile eligió a su primera mujer presidenta, Michelle Bachelet, “cambió simbólicamente las posibilidades para las mujeres de la época, porque evidenció que una de nosotras puede estar al mando del país”.

Eso, sumado con los cambios culturales que se han alcanzado gracias a las luchas libradas, ha permitido que las grandes fuerzas que han dado cauce a la crisis que vive el país hace dos años, tanto a nivel sanitario como social, sean femeninas.

Las Tesis, colectivo feminista de Valparaíso, se transformaron en referentes de las movilizaciones sociales, dando cuenta de la necesidad de avanzar con mayor fuerza en que la equidad de género no sea nunca un techo, sino un piso mínimo. Su trabajo, por lo demás, recorrió el mundo.

El combate de la pandemia, asimismo, tuvo dos rostros femeninos que guiaron el debate. Por el lado del Ejecutivo, la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, resaltó, siendo la única autoridad de la primera línea del Minsal que se ha mantenido desde el inicio del Gobierno de Piñera.

Y por el lado de los gremios, la presidenta del Colmed, Izkia Siches, acaparó toda la atención. No por nada fue reconocida en febrero por Revista Time entre los 100 líderes emergentes.

Sobre su rol en este momento “de grandes transformaciones”, Siches asegura que espera se mantenga “la preponderancia de liderazgos feministas, tanto de hombres como mujeres, para avanzar desde esta sociedad individualista, a una del cuidado, basada en el cariño, la solidaridad y la empatía”.

Lo mismo delinea otro los “rostros” que se han fortalecido en este periodo: Irací Hassler. La economista de 30 años, que fue líder en el movimiento estudiantil y luchó contras las discriminaciones que viven las mujeres en las salas de clases, tras cuatro años como concejala se convirtió en la primera alcaldesa comunista de Santiago.

Como “primera”, también, resalta Elisa Loncon, quien aún sigue en el desafío de encabezar la inédita presidencia de la Convención, órgano que nació en medio del “estallido”.

Sabe que el rol que tiene es fruto de que pudo de acceder a la educación, y por lo mismo una de sus misiones es que todos puedan hacerlo. “Los pueblos indígenas hemos roto las fronteras del racismo y la discriminación (...) Estamos haciendo nuestros mejores aportes para tener un país plurinacional, paritario, descentralizado, con las diversidades y donde el diálogo sea fundamental”, manifiesta.

Irací Hassler: “La revuelta social ha tenido una dimensión feminista innegable”

Irací Hasslere

Entre las metas que se impuso la primera alcaldesa comunista de Santiago, Irací Hassler, está construir una ciudad dialogante, respetuosa, ecoamigable y, por sobre todo, libre de la violencia machista.

¿Qué tan importante cree que ha sido el rol de las mujeres en el marco del estallido social? (Por cierto que en otras etapas y siempre, ha sido fundamental, pero la idea es centrarse en lo hecho en estos dos años)

Desde el mayo feminista del 2018, y en el proceso de transformación en curso, las mujeres y diversidades sexuales han abierto un cuestionamiento profundo al modelo heteropatriarcal, incluyendo ejemplos como el de LasTesis y su performance que recorrió el mundo en un gesto colectivo contra la violencia machista, o el de tantas vecinas, dirigentes, que, desde nuestro barrios, organizaron a sus comunidades.

En nuestra Municipalidad estoy acompañada de un Concejo integrado mayoritariamente por mujeres y tenemos un proyecto feminista concreto que va en línea con estas demandas.

La revuelta social ha tenido una dimensión feminista innegable, y hoy seguimos exigiendo que estas reivindicaciones por la igualdad, por el fin de la violencia machista y por el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, se materialicen en políticas públicas.

¿Cómo ha sido llegar a la cabeza de una de las principales comunas de la RM?

Ha sido un proceso muy emocionante. Nuestra propuesta para la alcaldía surgió muy naturalmente, en paralelo al movimiento social que se expresó masivamente en las calles en este momento histórico.

Con muchas organizaciones sociales, culturales y políticas de Santiago levantamos un proyecto para alcanzar una “Alcaldía Constituyente”; hicimos primarias comunales voluntarias y construimos un proyecto con 40 medidas que representan este anhelo de cambios en Chile. Por eso me llena de orgullo representar, desde el municipio, una propuesta democrática, que nació desde los barrios y que no fue impuesta desde fuera como tantas veces pasó en la comuna capital.

Usted se convirtió en la primera comunista en llegar a ese cargo ¿Cómo ha sido el recibimiento?

Antes de ser alcaldesa fui concejala, por lo que ya conocía a muchas y muchos de los trabajadores municipales y organizaciones de la comuna. Sé el gran trabajo que hacen. Hemos tenido un buen recibimiento y estamos cultivando una relación de cercanía y de escucharnos mutuamente, respetando nuestras diferencias y semejanzas. En nuestros primeros 100 días de gestión he estado presencialmente en los 26 barrios de la comuna, encontrándonos con la esperanza, cariño y anhelos de los vecinos y vecinas.

Sabemos que Santiago presenta grandes problemas pero estamos contentas porque estamos avanzando a partir del diálogo, desde la diversidad y poniendo en el centro el derecho al buen vivir.

¿En qué aspectos sitúa sus mayores desafíos? Cuál espera sea su legado?

El gran desafío de esta gestión es cambiar la forma en que se relaciona la municipalidad con quienes habitan, transitan y estudian en la comuna, dejando atrás un estilo agresivo de administración comunal. Nosotras creemos que es necesario comunicarnos y dialogar, valorando la diversidad que nos constituye y enfrentando los grandes temas como la crisis climática y las desigualdades estructurales. Quisiera que nuestro legado sea construir un Santiago más amable, cercano, feminista, democrático, verde y sustentable, con un nuevo modelo de gestión de residuos, y potenciando nuestras plazas y parques como pulmones verdes y espacios de encuentro para la cultura y el deporte.

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