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Por qué no se debe juntar mucha agua antes de los posibles cortes de suministro

La Gobernación, las sanitarias y la Onemi presentaron el protocolo en caso de déficit. El Gran Santiago se dividirá en sectores y cada uno estará sin servicio alternadamente.

Nadie lo quiere, muchos lo predicen, pocos lo creen, pero lo peor sería no estar preparados. Así considera la Gobernación Metropolitana la posibilidad de que en el futuro cercano o lejano, la sequía, o más bien el cambio climático, obliguen a racionamientos de agua en el Gran Santiago. Por eso reunió a la Superintendencia de Servicios Sanitarios a Aguas Andinas y la Onemi para preparar un protocolo, que fue presentado ayer.

Cortar el suministro cuando se necesita consumir menos podría aparecer como una mala idea, si se considera la costumbre nacional de “juntar agua”. Porque ya antes del corte se satura el servicio por la demanda y después, mucha gente bota el agua que le sobró, por ejemplo, la que acumuló en la tina para usarla en el excusado.

Pero todo eso se convierte ahora, bajo la crisis hídrica, en muy malas ideas. Así lo explica Carmen Gloria Ide, directora ejecutiva de Círculo REP y académica de la Universidad del Desarrollo. “La idea cuando existe racionamiento es que se hace para poder repartir correctamente la poca cantidad de agua que está entrando al sistema. Si la gente acopia y se vuelve loca juntando agua, al final vamos a estresar aún más el sistema. No es que el agua se vaya a acabar, juntemos solo para esos espacios sin servicio, lo justo y necesario”, señala la experta.

El gobernador metropolitano, Claudio Orrego, agrega que “nosotros podemos decirle a la ciudadanía que estamos preparados, pero también hacemos un llamado al consumo responsable y, a los que pueden, al ahorro y reutilización del agua en toda la ciudad, tanto habitantes como industrias”.

Tiene razón Orrego, pues gastos de agua como lavar el auto, simplemente se pueden dejar para un día después. Gloria Ide acoseja que “lo que hay que hacer es cambiar el comportamiento del consumo, vamos a tener que aprender a planificar nuestras vidas usando menos agua, porque hay menos agua”.

Incluso cortes cada cuatro días contempla protocolo de racionamiento de agua

El plan se divide entre quienes son usuarios de Aguas Andinas, que toma el recurso desde el río Maipo, y Aguas Cordillera y Aguas Manquehue, que se nutren del Mapocho. En ambos casos, se establecieron cuatro momentos destacados con clásicos colores de verde a rojo de acuerdo con la gravedad de la situación y medidas a tomar por zonas.

Un esquema de cuatro alertas progresivas: verde, temprana preventiva, amarilla y roja. Solo en esta última habrá cortes, de máximo 24 horas, y destinación de recursos para clientes.

Las comunas del Gran Santiago cubiertas por Aguas Andinas (casi toda la ciudad) se agruparán en seis zonas y cada vez que haya un déficit de 3 mil litros por segundo (l/s) se activarán los racionamientos. Cada día le tocará corte a un sector, por lo tanto, una casa se verá afectada no más de una vez cada seis días.

En el caso de que el déficit se dé en el río Mapocho y se afecte a Aguas Cordillera y Aguas Manquehue (que suministran a Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea), de acuerdo al monto del déficit, entre 300 y 900 l/s, habría un corte cada 12, seis o incluso cuatro días, en el peor de los casos.

También se verían afectadas estas tres comunas si hay cortes de Aguas Andinas, pues esa empresa tendría que recurrir al caudal del Mapocho para suplir parte de su servicio.

No estarán incluídos en estos cortes los lugares de la región que se abastecen de pozos ni usuarios del Sistema Arrayán, así como tampoco sectores protegidos, como la zona de Recoleta donde están los hospitales; el Microcentro de Santiago y lugares de Lo Barnechea, Puente Alto y La Pintana, por ser de alta vulnerabilidad. Tampoco Alto Lo Curro, debido a situaciones técnicas.

Desde las sanitarias dejan en claro que no toda la responsabilidad recae sobre la gente, pues las empresas llevan años invirtiendo para aminorar los efectos del cambio climático. Aguas Andinas cifró que su programa ha costado 120 mil millones de pesos cada año, desde 2009.

¿Hay posibilidades de que realmente haya cortes? El gobernador, Claudio Orrego, asegura que “no podemos descartarlo dentro de los próximos 12 meses. Hoy no hay riesgo, pero puede retomarse en primavera o cuando entremos al próximo verano. Hay que prepararse para ese escenario. El desafío a 30 años será cómo se suministra agua para consumo humano, pero también para actividades agrícolas, industriales y para el espacio público”.

La Onemi, en tanto, se encargará de la coordinación para que no se queden sin agua bomberos, hospitales, ELEAMs o centros de diálisis.

El plan comenzará a compartirse con las demás regiones: el próximo paso de la Gobernación es establecer una mesa con el Ministerio de Obras Públicas.

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