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Prepare la dentadura y la garganta: esto es lo que más se come y se toma en las fondas

No crea que para estas Fiestas Patrias se come o se toma cualquier cosa. No, pues, si para esta ocasión hay que disfrutar de aquello que en el año no probamos a cada rato. Lea que le cuento.

PARQUE O'HIGGINS

Las Fiestas Patrias están a la vuelta de la esquina y ya hay varios que están pensando en qué pinta van a lucir en las fondas, con quién van a ir, cuándo, hasta qué hora, en fin. Pero también ya están afilando los dientes y preparando la garganta, porque hay que disfrutar como se debe. ¿O no?

Bueno, acá le contamos qué es lo que más se come y se toma para estas fiestas. Veámos.

EMPANADAS

Lo primero es lo primero, decía un amigo mío. Y no puede pasar que para las Fiestas Patrias uno no se coma unas empanaditas. Claro, pueden ser de pino, de queso, napolitanas, pero es una tradición. Claro, puede elegir también, porque las hay de horno y fritas. Estas últimas se llamaban caldúas, porque el jugo a uno le corría entre los dedos. Infaltables, en serio.

ASADO

Otra tradición imposible de pasar por alto es el asado. Es verdad que se puede hacer en cualquier época del año y por con cualquier pretexto, un cumpleaños, una reunión con amigos, una junta para ver un partido de la Roja, en fin. El motivo es lo de menos. Pero oiga, para estas fiestas el asado no puede faltar.

SÁNDWICHES

Para que le voy a contar de los sándwiches o los sánguches como se diría en buen chileno. Y vaya que nosotros somos como tontos para crear nuevos estilos. Pero para qué vamos a estar inventando, si los tradicionales están ahí cerquita. Los puede preparar en la casa o defustarlos cuando vaya a las fondas. Un buen churrasco-tomate-mayo no le puede faltar. También puede agregarle palta si quiere, aunque están bastante caras. Uno bien nuestro es el chacarero, que aparte de carne le lleva lechuga, palta, tomate, ají verde. Mmm, ya me dio hambre. Ahora si quiere algo sencillo, ahí están el Barros Luco y el Barros Jarpa, en honor a dos Presidentes, por más que la política no tenga nada que ver en este caso.

ANTICUCHOS

Al igual que el asado, los anticuchos son infaltables para estas fiestas. Claro, puede comerlos en cualquier fecha, pero para el Dieciocho es algo que no debe fallar, sería un pecado. Tampoco le voy a contar cómo son, pero, por si acaso, le digo que le llevan carne en trocitos, de vacuno, de cerdo y, puede ser también, de pollo, de la parte de la pechuga. Además, tiene que tener cebolla y pimentón. Para mejor, también le puede agregar torrejitas de salchicha, chorizos o longanizas. Todo ensartado en un palito delgado que después tiene que botar en algún basurero, no lo tire por ahí nomás.

CHORRILLANA

Otro platillo que se ha hecho muy popular, porque además es perfecto cuando de compartir se trata, ya que varios pueden comer del mismo. Consiste en un plato grande con carne picada, papas fritas, trozos de salchichas, huevos y cebolla fritos. Para toda ocasión, pero seguro que en las fondas del Parque O’Higgins va a encontrar una buena “picada”.

KUCHEN

Entre tanta comida salada, para terminar la jornada le vendría de perillas un cafecito y un trozo de kuchen. Es de los dulces más representativo de la pastelería nuestra, por más que a Chile lo hayan traído los colonos alemanes. Hay de manzana, de durazno y de frutilla, aunque en eso no hay limitaciones.

PARQUE O'HIGGINS

¿Y PARA TOMAR?

Bueno, no todo se trata de comer, también hay que pensar con qué acompañamos las empanadas, las chorrillanas, los sánguches, los anticuchos o el asado.

Lo más común en estos casos es la cerveza y para eso tiene una enorme variedad para elegir. Ahí cabe el gusto de cada uno, hay quienes la prefieren liviana, otros más fuerte, y hasta hay algunos que la piden negra.

En general, lo que más se toma en estos días es el vino tinto y la chicha, ideales compañeros de la carne. Y, por supuesto, en las fondas del Parque O’Higgins no falta el terremoto. No, no piense que va a temblar fuerte, no, es que así se llama un trago que ya es famoso en el mundo entero y no hay turista extranjero que no se vaya sin probarlo, porque es imperdible. Si no lo ha probado, le cuento que incluye vino pipeño, helado de piña y granadina. Nació acá en nuestro país a fines del siglo pasado y se le llama así porque al que lo toma después le tiemblan las piernas y hasta se puede caer si no está bien afirmado. Incluso tiene sus variantes. El vaso grande, de un 400 ml más o menos se llama terremoto, la jarra grande, cataclismo, si se repite en un vaso chico viene a ser la réplica y si se lo sirven en un vaso pequeño es un temblor.

Ahora, dos recomendaciones. Si anda manejando no tome, si toma y anda manejando pásele las llaves a otro que no tome. No se arriesgue, ni arriesgue a otros. Y, por último, tome lo que quiera y cuánto quiera, pero después no se queje del “hachazo”. ¡Salud!

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