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Corte Suprema confirmó pena de Cristián Labbé por torturas en dictadura: La cumplirá en libertad

Debido a la avanzada edad del condenado por violaciones de derechos humanos, se le concedió el beneficio de la remisión condicional de la pena.

“La elección es un acto odioso”. Cristián Labbé, ex alcalde de Providencia.. Imagen Por:

La Corte Suprema confirmó la pena de tres años para el exalcalde de Providencia, Cristián Labbé, por los delitos de violaciones de los Derechos Humanos durante la dictadura de Pinochet.

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El exmilitar fue condenado debido a su calidad de autor del delito consumado de aplicación de tormentos. Ilícito perpetrado en la comuna de Panguipulli, entre octubre y noviembre de 1973, en la denominada “Operación Peineta”.

De acuerdo a lo comunicado por Poder Judicial, La Suprema rechazó los recursos de casación en la forma y en el fondo interpuestos por la defensa en contra de la sentencia que condenó al oficial en retiro del Ejército.

En un fallo dividido, se descartó error en la sentencia impugnada, dictada por la Corte de Apelaciones de Temuco, que confirmó la responsabilidad de Labbé Galilea en el delito.

Sin embargo, debido a la avanzada edad del condenado por violaciones de derechos humanos, actuando de oficio, se le concedió el beneficio de la remisión condicional de la pena.

“Operación Peineta”

El comunicado del Poder Judicial detalla el crimen de tortura de Harry Edwards Cohen Vera cometido por Cristián Labbe en noviembre de 1973. A continuación se presenta un extracto de los hechos.

“En los meses de octubre y noviembre de 1973 el Ejército en campaña se tomó el control de la ciudad de Panguipulli, realizando un intenso operativo militar el cual fue calificado por la prensa de la época como la llamada ‘operación peineta’, la que se realizó en la zona cordillerana comprendida entre Concepción y Valdivia, y cuyo objetivo era la captura de personas opositoras al régimen militar.

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El estudiante de segundo año de la carrera del Instituto Profesional Nuevo Mundo de la ciudad de Santiago, Harry Edwards Cohen Vera de 26 años, viajó a Futrono a visitar a familiares, a quienes ayudaba en el negocio familiar.

El 7 de noviembre de 1973, en la casa de sus familiares irrumpió un grupo indeterminado de militares ‘boinas negras’, los cuales procedieron a allanar el lugar y a detener a don Harry Cohen Vera conjuntamente con don Jaime Rozas González, quienes fueron inmediatamente trasladados hasta el retén de Carabineros de Futrono.

Posteriormente, fueron conducidos por personal militar, hasta un helicóptero que se encontraba posado en la plaza de la ciudad. En ese momento, se pudo percatar además de la presencia de otras personas en calidad de detenidas, Bernardo Santibáñez y Juan Horacio Rosales Quintana.

Aterrizaron un lugar al que reconocen como una escuela ubicada en la ciudad de Panguipulli; lugar donde él junto a otras 3 detenidos (Jaime Rozas, Juan Rosales y Bernardo Santibáñez) fueron interrogados por el periodista de la revista Vea, Eduardo Hunter; en su reportaje entregó una descripción de Cohen que calzaba con su aspecto de la época: ‘un individuo joven y flaco... el cual manifiesta que se encontraba de visita en la casa de una tía’.

Don Harry Cohen Vera al ingresar a aquel recinto que albergaba prisioneros políticos en la ciudad de Panguipulli, pudo observar la presencia de otros detenidos de carácter político con quienes fue encarcelado en una habitación (Jaime Rozas, Juan Rosales y Bernardo Santibáñez) y custodiados por un efectivo militar armado.

Transcurridos 2 días, en un momento determinado, se percata que la puerta de la habitación es abierta con violencia divisando en ese momento un ‘enorme militar’, teniente de la época de nombre Cristián Labbé Galilea, fuertemente armado y con ropa de camuflaje quien, bajo improperios, le ordena que bajara su vista, al mismo instante en que lo amenaza, con una arma blanca (corvo), que le cortaría el cuello.

La víctima fue retirada de su celda con los ojos vendados y con un saco a modo de capucha sobre la cabeza, amarrado de pies y manos, siendo transportado en un camión hacia un lugar que aparentemente pudiera corresponder a una bodega. En estas circunstancias fue colgado con las manos atadas a la espalda, permitiendo apoyarse solo con la punta de sus dedos al suelo.

Cohen fue interrogado por tres militares, respecto de los cuales pudo identificar la voz de aquel oficial corpulento descrito en el punto precedente, quien en forma burlesca realizaba reiterados alcances a su origen semita.

En dicho interrogatorio conectaron electrodos en su tobillo y muñecas, los cuales en forma sistemática producían descargas eléctricas cada vez más intensas, al mismo tiempo en que era interrogado. Dichos apremios se prolongaron en diferentes episodios, para posteriormente, y al cabo de unos días, ser dejado en libertad”.

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