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Memorias de una sex-simbol: ahora Pamela es “guardiana” de su verdadera historia

Pamela Anderson fue una estrella que encandiló hace tres décadas en la icónica serie “Guardianes de la bahía” y que ahora presenta su libro biográfico “Love, Pamela” para contar en primera persona cómo evolucionó su carrera de referente del erotismo hasta llegar a Broadway.

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La presencia de Pamela Anderson en Broadway para protagonizar la obra “Chicago” tuvo toda la estridencia mediática necesaria para actualizar en la vitrina popular de la actriz de 65 años que, hace tres décadas, se graduó de sexsimbol en la serie “Guardianes de la bahía” como la salvavidas C. J. Parker, luego de despuntar en Playboy. Y que, desde entonces, intenta explicar que nunca buscó aquella fama que aún la persigue como una sombra.

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Baywacth fue la serie más vista del mundo, se exportó a 140 países y puso en la memoria colectiva la imagen de esa mujer voluptuosa de traje de baño rojo que entonces no renegaba de su reinado en el erotismo. Con el paso el tiempo y la vida, Pamela puso pausa a esa vorágine y ahora garantiza que está “lista para ver de lo que soy capaz. Por ‘Chicago’ pondré todas mis cartas sobre la mesa”, en referencia a la obra que reactivó su fama.

Luego de la pandemia vendió su casa de Malibú y retornó a su pequeño pueblo natal en la isla de Vancouver, donde vive sola y construyó la base de un prometedor libro autobiográfico. Sus hijos Brandon y Dylan Lee, que ya son adultos y viven en Los Ángeles, aprobaron su idea de lanzar la novela de memorias “Love, Pamela” puesto a la venta en paralelo de una biopic de streaming en Netflix.

Se trata de un texto que incluye poesía –su pasión- con una prolija cronología “de principio a fin, de lo primero que recuerdo a lo último”, según precisa.

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La historia prohibida

En tanto, el año pasado se lanzó “Pam & Tommy”, la serie de Hulu que narra la historia no oficial de su vida y matrimonio con Tommy Lee, baterista de Mötley Crüe y padre de sus hijos. Su éxito rotundo se fundamentó en incluir un video casero erótico. Pero incluso antes de esa cinta de tono sexual, “Pamela Anderson” fue sinómimo de sexo y era uno de los términos más buscados en internet e, incluso, en 2000 Guinness la nombró la “estrella más descargada” de la historia.

Muchos de sus contratos incluían “cláusulas Pamela” con sus condiciones y después vinieron los productos como la Barbie Baywatch o la Pammy-Cola. Su rostro y su cuerpo se multiplicaron en el merchandising, aunque antes se sintió utilizada: “Yo era una chica pequeña de Canadá que llega y se pone a correr por la playa. Y es que, ¿cómo ibas a pensar que eso daría algún dinero?”, revela en el libro.

Como sea, Pamela recorrió el camino a conciencia y en su libro asume, al fin, que “suponer que todo eso de ser un sex-symbol es parte del concepto que la gente tiene de mí. Y ya no es algo que esté intentando cambiar”.

—  “Era una chica de Canadá que llega y se pone a correr por la playa. Y es que ¿cómo ibas a pensar que eso iba a dar algún dinero? Entrega pensamientos, a veces no muy inspiradores... Supongo que eso de ser un sex-simbol es parte del concepto que la gente tiene de mí...”

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