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Novio borracho y enloquecido mata a su novia, suegra y otros invitados en plena boda

Chaturong Suksuk, un exranger paramilitar y atleta paralímpico de 29 años, celebraba su boda con Kanchana Pachunthuek, de 44 años

Una tragedia impactante ha sacudido Tailandia, donde una boda terminó en masacre cuando el novio, un conocido atleta paralímpico, aparentemente ebrio y enfurecido, desató una ráfaga de disparos que dejaron un saldo trágico. Chaturong, quien había ganado una medalla de plata en natación en los Juegos Paraseánicos de la ASEAN en Indonesia el año pasado

Chaturong Suksuk, un exranger paramilitar y atleta paralímpico de 29 años, celebraba su boda con Kanchana Pachunthuek, de 44 años, en el distrito de Wang Nam Khieo, al noreste de Tailandia. Sin embargo, lo que debería haber sido un día de celebración se convirtió en una pesadilla.

La boda de un atleta paralímpico se convirtió en una masacre

Durante la fiesta, los invitados notaron que Chaturong parecía disgustado, según informes del Bangkok Post. Investigaciones posteriores revelaron que la pareja había tenido una discusión, aparentemente relacionada con inseguridades vinculadas a la discapacidad de Chaturong.

La tensión alcanzó su punto máximo cuando Chaturong, visiblemente alterado, se retiró a su automóvil y regresó armado con una pistola calibre 9 mm. El resultado fue devastador. Chaturong abrió fuego, matando a su novia y a dos miembros de la familia de ella: su madre, Kingthong Klajorho, de 62 años, y su hermana, Kornika Manator, de 38 años.

Dos invitados más fueron alcanzados por balas perdidas, resultando en la muerte de uno de ellos, Thong Nonkhunthod, de 50 años. Luego, el hombre se quitó la vida con la misma arma. Aunque se especula sobre las posibles inseguridades de Chaturong relacionadas con la diferencia de edad con su novia, las autoridades aún no han confirmado un motivo claro. La policía señala que Chaturong estaba intoxicado en el momento del tiroteo.

Un arranque de locura en una boda acaba con la vida de varios

Este trágico suceso vuelve a poner de manifiesto la problemática relación entre la violencia y el acceso a armas de fuego en Tailandia. Aunque las armas y municiones de Chaturong se habían adquirido legalmente, la facilidad para acceder a estos elementos plantea interrogantes sobre las medidas de control.

Cuerpos quedaron esparcidos en la pista de baile y la escena era caótica cuando llegaron los equipos de emergencia. Las impactantes imágenes de bolsas de cadáveres alineadas en el césped y charcos de sangre dan testimonio del horror vivido durante lo que debería haber sido un día de alegría.

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