El caso de Valentina Alarcón Molina, de 26 años, ha estremecido a Chile. Su desaparición, el 25 de octubre, y su hallazgo sin vida más de dos semanas después en una vivienda abandonada de La Pintana, mantienen a la opinión pública en vilo mientras los investigadores trabajan en un caso marcado por el misterio, la violencia y el miedo.
El cuerpo fue encontrado el lunes 10 de noviembre en calle Los Alcaldes, en la población El Castillo, una zona históricamente golpeada por el narcotráfico. Desde entonces, la Fiscalía ECOH y la Policía de Investigaciones (PDI) han desplegado diligencias para reconstruir las últimas horas de Valentina y determinar cómo llegó a la llamada “casa del horror”, un inmueble que los vecinos relacionan con consumo y distribución de drogas.
La desaparición: una salida sin explicación
Valentina salió de su casa en Puente Alto la tarde del 25 de octubre. Según relató su hermano, Fabián Alarcón, la joven había dicho que pasaría el día en casa, pero cambió de idea repentinamente. Minutos después, tomó un bus F14 del sistema RED, con destino a La Pintana.
La última comunicación registrada fue un mensaje de WhatsApp a un primo, cerca de las 22:30 horas, en el que avisaba que iba a cargar su teléfono y volvería a escribir. Nunca más se conectó. Los investigadores lograron rastrear su celular y confirmaron que la última señal se emitió en el cruce de Batallón Chacabuco con Inés de Suárez, a pocos metros del lugar donde luego se halló su cuerpo.
El hallazgo: un sitio marcado por el abandono y el miedo
Tras 15 días de búsqueda, las autoridades dieron con una vivienda deshabitada gracias a la triangulación de antenas y al cruce de cámaras de seguridad. En el interior, el escenario era desolador: un colchón viejo, materiales en desuso, basura y signos de consumo de drogas.
Los peritos del Laboratorio de Criminalística de la PDI encontraron el cuerpo de Valentina con un alambre alrededor del cuello y una bolsa negra cubriendo su rostro, lo que confirma la hipótesis de muerte violenta. El fiscal del ECOH, Alfredo Cerri, indicó que el cuerpo se encontraba en estado avanzado de descomposición, compatible con el tiempo de desaparición.
La autopsia del Servicio Médico Legal será clave para determinar si Valentina fue asesinada en ese lugar o si fue trasladada después de muerta, una duda que divide las primeras teorías del caso.
Primera teoría: murió dentro de la casa
Una de las hipótesis más fuertes sostiene que Valentina fue retenida y asesinada dentro de la casa donde fue encontrada.
Vecinos del sector afirmaron que el inmueble estaba bajo control de una mujer vinculada al microtráfico de drogas, quien habría permitido el uso del espacio para consumo y ajustes de cuentas.
El periodista Rodrigo Pérez (Canal 13), quien ingresó al lugar, señaló que el interior “se asemeja a otras casas usadas para retener personas o ejercer violencia”. En la vivienda, dijo, se observan divisiones improvisadas y rejas interiores, lo que sugiere un posible uso criminal más allá del tráfico.
Segunda teoría: fue asesinada en otro punto y trasladada
La Fiscalía no descarta que el cuerpo haya sido trasladado al inmueble después del crimen. Esta teoría se sustenta en que no había rastros evidentes de sangre o lucha dentro del lugar, y que el acceso al domicilio no mostraba signos de ingreso forzado reciente.
El estado del cuerpo —ya en descomposición— también dificulta establecer si hubo cautiverio o si fue víctima de un ataque en otro sitio. Para los investigadores, la prioridad es definir el punto exacto de muerte a través de los resultados forenses.
Tercera teoría: vínculo con redes delictivas en El Castillo
Otra línea apunta a un vínculo indirecto con redes criminales del sector, donde operan grupos dedicados al narcotráfico y secuestros exprés. En agosto pasado, a solo cuadras del lugar, fue descubierta una casa utilizada para mantener cautivo a un empresario de Quilicura, lo que refuerza la posibilidad de un patrón territorial de violencia organizada.
Aunque la Fiscalía descarta, por ahora, una conexión directa entre ambos casos, la coincidencia geográfica ha despertado alerta en las autoridades, que ya evalúan reforzar la presencia policial en El Castillo.
Reacción pública y velatón en su memoria
El Club Deportivo Palestino, donde Valentina jugó en divisiones juveniles, expresó su pesar con un mensaje que se viralizó en redes:
“Nos duele profundamente despedir a Valentina, quien vistió con orgullo nuestra camiseta. Que se haga justicia.”
Su hermano, Fabián Alarcón, confirmó el fallecimiento con una publicación en Instagram:
“Lamento informar que mi hermana falleció. Gracias a todos por su apoyo y por el cariño demostrado hacia ella y hacia nosotros.”
La noche de este 11 de noviembre, decenas de vecinos y amigas participarán en una velatón en la Plaza de Puente Alto, con velas, globos y carteles con los hashtags #JusticiaParaValentina y #NiUnaMenos.
