Este viernes “Metro de Santiago” se volvió tendencia nacional tras una interrupción masiva que afectó al principal eje del transporte subterráneo capitalino.
La falla, ocurrida en plena hora punta, mantuvo a miles de usuarios varados por casi dos horas, provocando un desborde de pasajeros en superficie y una congestión vehicular pocas veces vista.
El hecho se originó en un incidente grave en las vías de Pedro de Valdivia, donde se reportó la presencia de una persona en las vías, situación que obligó al Metro a activar sus protocolos de seguridad. Esto derivó en el cierre inmediato de cuatro estaciones estratégicas: Salvador, Manuel Montt, Pedro de Valdivia y Los Leones, esta última con la combinación a Línea 6 suspendida.
Servicio fragmentado y extensas demoras
La interrupción comenzó a las 08:41 horas, momento en que la Línea 1 quedó dividida en dos tramos operativos:
- San Pablo – Baquedano
- Tobalaba – Los Dominicos
Entre ambos sectores, el flujo se detuvo por completo. El servicio recién logró restablecerse a las 10:21 horas, tras el trabajo coordinado de Bomberos y equipos especializados de rescate.
Para mitigar la situación, Metro de Santiago habilitó un certificado de movilidad destinado a justificar retrasos laborales o escolares, disponible en la web y la aplicación oficial.
“Metro colapsado”: indignación y demandas en redes sociales
En X, miles de usuarios compartieron videos del descontrol en superficie: paraderos saturados, filas interminables y un “mar humano” desplazándose por Providencia y sectores aledaños. Las críticas se hicieron sentir con fuerza, especialmente por la repetición de incidentes similares.
La molestia se concentró en dos temas:
La frecuencia de estos eventos, recordando que el 17 de noviembre ocurrió una interrupción por otra persona en vías.
La ausencia de puertas de andén en Línea 1, un proyecto prometido hace años y aún sin implementación.
Un síntoma de un problema mayor
Según datos recientes, este tipo de emergencias no es aislado. En lo que va de 2025, Metro ha registrado al menos 15 interrupciones similares en Línea 1 por personas en vías o fallos técnicos, alimentando el debate sobre infraestructura, salud mental y capacidad operativa.

