La primera edición del Índice de Concientización sobre la Violencia hacia las Mujeres en Chile deja un diagnóstico inquietante: un tercio de las mujeres no identifica espontáneamente como violencia situaciones que han experimentado, aun cuando el 87% reconoce haber vivido episodios de violencia de género cuando éstos se describen de forma guiada.
El estudio, elaborado por Fundación Instituto Natura y Avon, encuestó a 629 personas mayores de 18 años a nivel nacional. Los resultados muestran un bajo nivel de reconocimiento, información y reacción frente a la violencia, tanto entre quienes la han experimentado como en sus círculos cercanos.
Uno de los indicadores más críticos corresponde a la falta de herramientas para actuar. El 70% de la población declara tener poca o ninguna información sobre cómo ayudar a una mujer en situación de violencia. En paralelo, el 47% percibe que las leyes vigentes son poco o nada efectivas y casi la mitad desconoce los servicios públicos de denuncia y apoyo disponibles.
“Que tantas mujeres no reconozcan situaciones de violencia que han vivido revela un problema estructural: la violencia sigue normalizada, invisibilizada y, en muchos casos, mal entendida. Este Índice busca poner luz sobre esas brechas y convertirse en una herramienta para impulsar cambios reales”, afirmó Carola Rebolledo, gerenta de Fundación Instituto Natura Chile.

Un problema extendido, pero aún subestimado
El índice confirma la alta presencia de violencia de género en la vida cotidiana. Un 57% de las personas conoce a alguien que la ha vivido y un 54% de las mujeres declara haber sufrido discriminación o violencia por su género. Cuando las situaciones se describen con mayor detalle, el porcentaje de afectadas se eleva a 87%.
Pese a esa magnitud, persiste una brecha que impacta la denuncia y el acceso a ayuda. Entre las mujeres que enfrentaron violencia, solo el 25% pidió apoyo a familiares y el 24% recurrió a amistades. Apenas un 9% buscó orientación en servicios públicos especializados. Un 23% no pidió ayuda de ningún tipo, principalmente por miedo, desconfianza institucional o desconocimiento.
El índice —que integra factores cognitivos, actitudinales y perceptivos— ubica a Chile en un nivel medio–bajo de concientización: solo el 18% de la población alcanza niveles altos o muy altos. La medición evidencia no solo falta de información, sino también barreras emocionales, culturales e institucionales que continúan dificultando la ruptura de los ciclos de violencia.

