Una grave falla en la logística de traslado frustró el trasplante de hígado que podría haber cambiado la vida de Alana, una niña de 2 años diagnosticada con síndrome de Alagille y que llevaba semanas en lista de espera.
La menor alcanzó el séptimo lugar en el registro nacional, y el jueves su familia fue notificada de que había un órgano compatible disponible para ella.
Según relató su padre, Deninson Catalán, a Radio Biobío, el procedimiento requería trasladar el hígado desde la región del Bío Bío hasta Santiago en un margen de tiempo acotado. Sin embargo, pese a los esfuerzos del equipo médico, no se encontró un vuelo comercial que cumpliera con los tiempos necesarios, y tampoco hubo un helicóptero disponible para concretar el traslado desde Talcahuano.
“Da rabia, da pena”
“Nosotros contentos, con miedo, pero contentos por la noticia, nos fuimos al hospital y ahí estuvimos esperando hasta las 2 de la mañana, cuando nos dijeron que no sería posible el trasplante debido a un tema logístico”, reveló el padre de la menor.
“Da rabia, da pena”, expresó Catalán, lamentando que una oportunidad tan escasa se perdiera por falta de medios de transporte. El órgano finalmente se desechó al no poder mantenerse viable.
“Si uno se pone a pensar que sí había un órgano, tomando en cuenta todo lo que cuesta conseguir un órgano y que sea compatible, el sacrificio que hay de las familias que vivimos esto, del equipo médico y de la familia donante, que en un momento de dolor tenga la voluntad de donar, y que todo esto se caiga por un tema de logística, de que no estaban los recursos, para nosotros es fuerte”, sentenció.
