El nombre de Barry J. Pollack comenzó a circular con fuerza tras confirmarse que es el abogado que encabeza la defensa de Nicolás Maduro en Estados Unidos. No es un penalista cualquiera: se trata del mismo litigante que jugó un papel clave en el acuerdo judicial que permitió la salida de Julian Assange después de más de una década de persecución legal. Su historial, su estilo y sus victorias explican por qué su presencia no es un detalle menor en el expediente del exmandatario venezolano.
Pollack es un veterano del sistema judicial federal estadounidense. Con base en Washington D.C., ha construido una carrera defendiendo a clientes atrapados en investigaciones complejas, politizadas y con alto costo mediático. Su especialidad no es el ruido, sino la estrategia: leer el tablero, detectar grietas procesales y negociar cuando el juicio ya parece inevitable.
Quién es Barry J. Pollack, el abogado de Assange y ahora de Maduro
Barry J. Pollack es socio del despacho Harris St. Laurent & Wechsler LLP, uno de los bufetes más respetados en defensa penal federal. Tiene más de tres décadas litigando casos de white collar crime, seguridad nacional, corrupción y procesos con implicaciones políticas. Antes de convertirse en abogado, fue contador público certificado (CPA), una combinación poco común que le da ventaja en expedientes financieros y técnicos.
Su prestigio no es solo retórico. Fue presidente de la National Association of Criminal Defense Lawyers (NACDL) y es miembro del American College of Trial Lawyers, un club reservado para litigantes de élite en Estados Unidos. Además, es profesor adjunto en Georgetown Law, donde enseña cómo se construye y se destruye un juicio penal federal desde adentro.
El precedente Assange y por qué importa en el caso Maduro
El caso que colocó a Pollack bajo los reflectores globales fue el de Julian Assange, fundador de WikiLeaks. Durante años, Assange enfrentó cargos bajo la Ley de Espionaje y un proceso de extradición que parecía no tener salida. Pollack lideró la negociación que derivó en un acuerdo judicial cuidadosamente diseñado: Assange se declaró culpable de un solo cargo, fue sentenciado a tiempo cumplido y recuperó su libertad.
Ese antecedente pesa. No porque los casos sean idénticos, sino porque demuestra que Pollack sabe moverse en escenarios donde se cruzan justicia, política exterior y presión internacional. Su estrategia no suele centrarse en el espectáculo, sino en cerrar salidas legales cuando el sistema parece cerrado.
En el caso de Maduro, su rol abre múltiples interrogantes: desde posibles argumentos de jurisdicción y trato procesal, hasta negociaciones que podrían redefinir el rumbo del juicio. Por ahora, no hay garantías ni resultados adelantados, pero el solo hecho de que Pollack esté al frente indica que la defensa apostará a una batalla larga, técnica y de alto nivel.
