Los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2024, liberados este jueves por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, revelaron que cerca de 600 mil personas abandonaron la situación de pobreza entre 2022 y 2024.
Este dato cobra una relevancia mayor al considerar que se obtuvo aplicando una nueva metodología de medición, mucho más estricta y apegada a la realidad del costo de vida actual, la cual eliminó variables que anteriormente suavizaban las cifras, como el alquiler imputado.
La pobreza por ingresos se situó en un 17,3%, lo que representa una disminución de 3,2 puntos porcentuales respecto a la medición anterior.
Si bien la cifra es porcentualmente más alta que en décadas pasadas debido al cambio de vara, la tendencia a la baja es incuestionable tras el pico del 28,3% alcanzado durante la crisis sanitaria de 2020.
El Presidente Gabriel Boric valoró los resultados como la validación de una política de Estado que decidió elevar los estándares con los que se mide la realidad social, asumiendo el riesgo político de mostrar números más abultados a cambio de mayor transparencia.

Nueva metodología Casen 2024 eleva el estándar de medición
La actualización metodológica, recomendada por una Comisión Asesora Presidencial y visada por organismos como la Cepal y el PNUD, buscó sincerar los ingresos de los hogares chilenos.
El cambio más drástico fue la eliminación del alquiler imputado, un mecanismo contable que sumaba un monto ficticio a los ingresos de las familias propietarias de su vivienda, lo que artificialmente las sacaba de la línea de la pobreza en el papel, aunque no tuvieran liquidez real para llegar a fin de mes.
A esto se suma la adopción de una nueva Canasta Básica de Alimentos. Dejó de utilizarse el criterio de consumo de 2013 para pasar a una canasta saludable, la cual reduce en un 50% los productos ultraprocesados e incorpora más frutas, verduras y pescados.
Al ser esta canasta más costosa, la línea de la pobreza sube, haciendo más difícil estadísticamente superar el umbral. Expertos señalan que, de haberse mantenido la metodología antigua, la pobreza habría marcado un histórico 4,9%, pero el gobierno optó por este nuevo estándar del 17,3% para focalizar mejor las ayudas sociales en quienes realmente enfrentan carencias monetarias.

Cifras de pobreza y desigualdad en Chile tras la pandemia
Más allá de los ingresos monetarios, la encuesta ejecutada por el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile arrojó luces sobre las carencias estructurales.
La pobreza multidimensional descendió al 17,7%, una baja respecto al 20% de 2022. En este apartado destacó la incorporación inédita de variables de cuidados, reconociendo por primera vez como una carencia social la imposibilidad de trabajar o estudiar por tener que cuidar a personas dependientes, o la falta de apoyo para realizar dicha labor.
En cuanto a los núcleos más vulnerables, la pobreza extrema descendió al 6,9%, consolidando una trayectoria a la baja desde los momentos más críticos de la inflación reciente.
Por su parte, la pobreza severa, que agrupa a quienes sufren simultáneamente falta de ingresos y carencias en salud, vivienda o educación, cayó al 6,1%.
En términos de desigualdad, el coeficiente de Gini y la relación de ingresos mostraron una leve mejoría, situando el índice de desigualdad en 4,46, lo que ratifica que el crecimiento económico y las transferencias estatales han logrado permear, aunque el desafío del costo de la vida sigue siendo la principal preocupación en los hogares chilenos.
