El Presidente Gabriel Boric explicó su reciente cambio de postura respecto al gobierno venezolano, marcando una distancia clara con visiones más optimistas que él mismo y otros sectores de la izquierda habían tenido sobre el chavismo en el pasado.
En una entrevista con el diario El País, Boric señaló que si bien en los años iniciales del chavismo había esperanza por los posibles cambios que podría traer, su evaluación actual es radicalmente distinta.
"Toda nuestra generación vio con mucha esperanza y entusiasmo el chavismo en 1998. También la integración latinoamericcana que promovía Chávez más allá de los excesos retóricos, alguien que se parara firme frente a Estados Unidos", explicó el Mandatario.
"Pero después nos dimos cuenta de que no había habido una transformación económica sustantiva dentro de la misma Venezuela, que se había generado una gran corrupción, que los niveles de pobreza eran radicales y que se habían conculcado todas las libertades con las que uno puede distinguir una democracia", continuó.
“Hay muchos motivos, teóricos e ideológicos, pero para mí lo más significativo es el éxodo: un país del cual escapan más de siete millones de personas… uno no puede defender algo así”, afirmó al referirse a la crisis migratoria y humanitaria en Venezuela.
El mandatario agregó que la forma en que el gobierno de Nicolás Maduro se ha mantenido en el poder —“de la manera más ilegítima y sin ningún tipo de pudor”— lo llevó a concluir que se trata de una dictadura, en contraste con la visión de integración latinoamericana que promovió Hugo Chávez en 1998.
Además, Boric abordó la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, advirtiendo que permitir que un país extranjero “pretenda ejercer control directo sobre el territorio venezolano” sería un precedente peligroso para la estabilidad regional y global.
En la misma entrevista, el Presidente extendió su crítica al sistema político de Cuba, describiéndolo como un régimen de partido único sin libertades básicas, aunque también reconoció los efectos del bloqueo económico estadounidense en la isla.
La derrota eleccionaria y autocrítica
Respecto al holgado triunfo de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales y su posición respecto a que los errores del Gobierno le pasaron la cuenta a la carrera de Jeannette Jara, Boric fue claro.
“No, no creo que haya alguien a quien culpar. Esto no es un derrumbe. Es importante que exista una revisión, porque la disputa por la hegemonía no es estática. Si la izquierda deja de reflexionar sobre sí misma, sobre lo que pretende representar, evidentemente está muerta. Pero creo que es un error desmarcarse y renegar de lo obrado”.
Agregó que “a mí no me gusta hablar de mi legado. Yo no estoy preocupado de qué se dice del legado de Boric ni de hablar de mí mismo en tercera persona. Me parece de muy mal gusto. Nosotros recibimos un país quebrado en diferentes dimensiones, particularmente en su animus societatis, y entregamos un país en forma. Recuperamos la confianza en nosotros como país, en nuestros procesos institucionales. Se demostró que Chile resuelve sus problemas a través de la democracia, que a través de la política es posible llegar a acuerdos que mejoren la calidad de vida de las personas. Ese es un legado importante. Chile es un país en forma, con muchos problemas, con muchas dificultades, después de haber estado en una cornisa tras una crisis social muy, muy dura”.
