A veces, la caída de una organización criminal no comienza con una sofisticada intervención telefónica ni con un informante secreto, sino con algo tan básico como el viento. En un hecho que expone la audacia y el descuido de los traficantes locales, Carabineros desmanteló una operación masiva de drogas en Quintero gracias a un “delator” invisible: el intenso olor a marihuana que emanaba de las viviendas.
El operativo, realizado este viernes en la región de Valparaíso, culminó con la incautación de un verdadero bosque indoor de más de 900 plantas de cannabis sativa y la detención de dos sujetos con amplio prontuario policial.
La patrulla que siguió el rastro
Todo comenzó como un patrullaje preventivo de rutina por parte de la Sección de Investigación Policial (SIP) de la Subcomisaría de Quintero. Al recorrer los sectores de Las Gaviotas y Valle Alegre, zonas semirurales elegidas habitualmente por el crimen organizado para ocultar sus operaciones, los efectivos notaron un hedor inconfundible que saturaba el ambiente en la vía pública.
Lejos de ser un consumo personal, la intensidad del olor sugería una producción a escala industrial. Esta “pista sensorial” permitió a los policías triangular la ubicación exacta y focalizar las diligencias en dos inmuebles específicos que funcionaban, en la práctica, como laboratorios de procesamiento.
Un imperio verde tras la fachada
Al ingresar a los domicilios, la sospecha olfativa se transformó en evidencia abrumadora. Según detalló el capitán Miguel Cuevas, subcomisario de Quintero, se encontraron instalaciones adaptadas con sistemas de cultivo (indoor) y bodegas de acopio.
El saldo final del golpe policial incluye:
- Más de 900 plantas de Cannabis Sativa en distintas etapas de crecimiento.
- 7 kilos de marihuana a granel (cogollos procesados), listos para su dosificación y venta.
- Elementos técnicos para la producción y aceleración del cultivo.
Delincuentes “profesionales” y reincidentes
El operativo no solo sacó de circulación miles de dosis de droga, sino que también puso tras las rejas a dos hombres que habían hecho del delito su oficio.
Ambos detenidos, chilenos mayores de edad, contaban con antecedentes previos por infracción a la Ley 20.000 (Ley de Drogas). Uno de ellos, considerado de mayor peligrosidad, registraba además condenas por robo con violencia. Pese a su experiencia criminal, cometieron el error novato de no neutralizar los gases de su propia mercancía, lo que facilitó su captura en flagrancia.
Los imputados fueron puestos a disposición del Juzgado de Garantía este viernes, donde enfrentarán cargos por tráfico ilícito de estupefacientes, arriesgando penas efectivas debido a la reincidencia y los volúmenes incautados.
