El catolicismo en los países latinoamericanos ha decrecido en la última década, mientras que un porcentaje creciente de adultos se identifica como no afiliado religiosamente, describiéndose a sí mismos como ateos, agnósticos o “nada en particular”.
Estos son algunos de los hallazgos clave de un informe publicado el miércoles por el Pew Research Center, basado en encuestas realizadas a principios de 2024 entre adultos en seis de los países más poblados de la región: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.
“En nuestro análisis encontramos que la proporción de católicos en la población de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú —que en conjunto representan aproximadamente el 75% de la población de América Latina— ha disminuido significativamente desde el periodo comprendido entre 2013 y 2014, mientras que una proporción creciente de adultos en la región no está afiliada religiosamente”, señaló Kirsten Lesage, investigadora asociada de Pew y autora principal del informe.
¿Por qué disminuye el número de católicos en Latinoamérica?
La mayoría de los latinoamericanos son cristianos, y el catolicismo sigue siendo la rama dominante. Pero el éxodo de esta iglesia continúa en una región que alguna vez fue un bastión de la fe católica y tiene vínculos cercanos con el papa León XIV, quien sirvió durante décadas en Perú antes de ser elegido en 2025, y con su predecesor nacido en Argentina, el papa Francisco.
En la encuesta se encontró que los católicos constituyen entre el 46% y el 67% de la población adulta en estos seis países, y el porcentaje de personas no afiliadas religiosamente varía del 12% al 33%.
Sin embargo, en la última década, la proporción de católicos ha disminuido al menos 9 puntos porcentuales en cada uno de esos países. Mientras tanto, el porcentaje de adultos no afiliados aumentó en 7 puntos porcentuales o más, según la encuesta.
“De hecho, ahora hay más adultos no afiliados religiosamente que protestantes en Argentina, Chile, Colombia y México”, afirmó Lesage.
Hace una década, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú tenían mayorías católicas: alrededor de 6 de cada 10 o más adultos de cada país se identificaban como católicos, según el informe.
Particularmente en Chile, el número de personas que se identifican como católicos, pasó de un 64% al 48% en 10 años. Es una de las caídas más significativas junto con la de Colombia, donde el total de católicos cayó 19 puntos porcentuales (de 79% a 60%).
En el resto de los países encuestados, aproximadamente dos tercios de los mexicanos y peruanos son católicos, al igual que alrededor de 6 de cada 10 adultos en Argentina y Colombia, pero todas esas mayorías son más pequeñas que hace diez años.
El auge de los no afiliados
La fuerte influencia de la iglesia católica se ha erosionado en América Latina tras los escándalos de abuso sexual por parte del clero y la oposición a las posturas de la iglesia contra el aborto y los derechos LGBTQ+.
En países como Argentina, muchas personas ahora buscan respuestas espirituales más allá de la iglesia: en el yoga, el tarot, la astrología y creencias fuera de la religión.
En una década, la proporción de adultos no afiliados religiosamente aumentó de forma importante en toda la región, llegando a ser de aproximadamente una cuarta parte de los adultos en Argentina y Colombia.
Hace una década, la encuesta de Pew se centró en cómo los latinoamericanos nacidos en familias católicas habían dejado cada vez más esa fe para afiliarse a las iglesias protestantes, mientras que muchos otros habían abandonado la religión organizada por completo, en un cambio importante en la identidad religiosa de la región.
Pero desde entonces, el protestantismo se ha mantenido “relativamente estable” en toda América Latina, según el análisis de Pew. El cambio más significativo se produjo entre las personas sin afiliación.
En el análisis se encontró que ahora hay más adultos no afiliados religiosamente que protestantes en Argentina, Chile, Colombia y México.
Cuando se les preguntó sobre su religión actual, alrededor de 2 de cada 10 adultos mexicanos se identifican como ateos, agnósticos o “nada en particular”. En contraste, aproximadamente 1 de cada 10 mexicanos se identifica con alguna rama del protestantismo.
