Con alivio y esperanza reaccionó Guillermo Oyarzún, el conserje que fue brutalmente agredido en Vitacura, tras conocerse el avance en el proceso de extradición de Martín de los Santos a Chile. El imputado permanece detenido en Brasil, luego de que la justicia de ese país autorizara continuar con el trámite que permitiría su traslado para enfrentar a los tribunales chilenos.
El caso remonta a la madrugada del 17 de mayo de 2025, cuando Oyarzún, adulto mayor y trabajador del edificio, fue atacado violentamente al interior del recinto donde cumplía funciones como conserje. La golpiza generó un fuerte impacto público y reabrió el debate sobre la seguridad y la protección de trabajadores de la tercera edad.
En conversación con 24 Horas, la víctima valoró el avance judicial y expresó su sentir frente a la noticia. “Es buena noticia para nosotros”, señaló, agregando que su familia mantiene intacta la esperanza de que el proceso llegue a buen puerto. “He conversado con mi gente, con mi hijo, con mis nietos. Ellos quieren justicia, que se haga justicia no más, porque qué más puedo esperar yo de él”, afirmó.
La esposa del conserje, María Vidal, también se refirió al avance del caso, destacando la tranquilidad que les genera como familia. “Para nosotros es una tranquilidad, porque se va a cerrar un ciclo de tantas cosas que pasaron”, sostuvo. Asimismo, reconoció que la espera no fue fácil. “Estábamos esperando todo esto que pasara… se esperaron como ocho meses, pero pensábamos que iba a ser mucho más tiempo. Pero, por ahí, como se dice, Dios tan grande que nos dio una manito”, comentó.
Según la información disponible, la solicitud de extradición fue presentada bajo el Acuerdo de Extradición entre los Estados Parte del Mercosur, además de Bolivia y Chile. Este mecanismo facilita la cooperación judicial entre los países firmantes y permitió que el máximo tribunal brasileño diera luz verde al proceso.
De concretarse la extradición, el Ministerio Público busca que Martín de los Santos sea procesado en Chile por los delitos de lesiones graves, lesiones leves y amenazas, cerrando así una etapa clave en una causa que ha marcado profundamente a la víctima y su entorno.
