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Cuando los simios imaginan: descubrimiento difumina la línea entre la mente humana y la animal

Un estudio científico está cuestionando la idea de que la imaginación es una característica exclusivamente humana

Un estudio científico está cuestionando la idea de que la imaginación es una característica exclusivamente humana. Foto: Ape Initiative.
Imaginación. Un estudio científico está cuestionando la idea de que la imaginación es una característica exclusivamente humana. Foto: Ape Initiative.

Durante siglos, la imaginación —la capacidad de pensar en cosas que no están físicamente presentes— se ha considerado una característica exclusivamente humana. Sin embargo, un nuevo estudio científico está cuestionando esa idea.

Investigadores han encontrado pruebas de que al menos un gran simio puede representar mentalmente objetos que no existen delante de él, lo que sugiere que las raíces de la imaginación pueden remontarse a millones de años atrás en nuestra historia evolutiva.

EXPERIMENTOS LÚDICOS

Científicos de la Universidad Johns Hopkins diseñaron experimentos lúdicos similares a las fiestas del té que simulan los niños.


A un bonobo llamado Kanzi se le mostraron tazas y jarras vacías mientras un investigador fingía verter zumo imaginario. Cuando se le preguntó dónde estaba el zumo, el simio señaló sistemáticamente la taza correcta, aunque en realidad no había nada allí.

El bonobo también distinguía entre recompensas reales e imaginarias. Cuando había una bebida real junto a una ficticia, Kanzi elegía el zumo real casi siempre. Esto demostraba que no estaba confundido, sino que lo entendía: podía imaginar algo irreal sabiendo que no estaba físicamente presente.

Un estudio científico está cuestionando la idea de que la imaginación es una característica exclusivamente humana. Foto: Ape Initiative.
Imaginación. Un estudio científico está cuestionando la idea de que la imaginación es una característica exclusivamente humana. Foto: Ape Initiative.

LA CAPACIDAD MENTAL PARA FINGIR

Los investigadores creen que los hallazgos sugieren que la capacidad mental para fingir no es exclusiva de los seres humanos y puede remontarse al último antepasado común de los seres humanos y los simios, hace unos 6 a 9 millones de años.

En el desarrollo humano, los niños suelen empezar a jugar a fingir alrededor de los dos años.

El estudio muestra que otras especies de primates pueden presentar capacidades cognitivas similares, lo que cuestiona la creencia arraigada de que los animales solo reaccionan al presente inmediato en lugar de crear escenarios mentales internos.

IMPLICACIONES ÉTICAS

Los investigadores describen el descubrimiento como revolucionario, ya que amplía la forma en que los científicos entienden la conciencia animal.

Si los simios pueden imaginar objetos que no están físicamente presentes, su vida mental puede ser mucho más rica de lo que se creía anteriormente.

El estudio también plantea implicaciones éticas. Reconocer que otras especies poseen experiencias internas complejas podría influir en la forma en que los humanos las tratan y protegen, reforzando la idea de que los animales no son simples seres impulsados por el instinto, sino criaturas capaces de pensamientos sofisticados.

“Es muy llamativo y emocionante que los datos parezcan sugerir que los simios, en sus mentes, pueden concebir cosas que no están ahí”, concluye Amalia Bastos, coautora del estudio y profesora en la Universidad de St. Andrews, en Escocia.

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