El Presidente Gabriel Boric volvió a referirse durante la jornada de este jueves 26 de febrero a las tensiones con Estados Unidos, luego que se revocaran las visas de tres funcionarios del gobierno -entre ellos del ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz-, debido a las negociaciones con China por un cable submarino.
El Mandatario abordó el tema en el discurso que dio en La Moneda, en la ceremonia por el lanzamiento de la Memoria Institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde apuntó a la reaparición y “referencia explícita de la ‘Doctrina Monroe’, aquella estrategia en la cual el hemisferio occidental, y en particular el continente americano, constituye una esfera de influencia preferente de los Estados Unidos”.
Siguiendo esa misma línea, el Presidente Boric añadió que “en su versión contemporánea se le ha venido a llamar la ‘doctrina Donroe’, por el actual presidente, y supone que en particular América Latina tiene que alinearse con los criterios de seguridad nacional y desarrollo que determine Washington y limitar los vínculos considerados incómodos o competitivos so pena de castigos o consecuencias para los pueblos o gobernantes electos que no sigan este camino”.
“En la práctica esta lógica se está traduciendo en varios países de América Latina en que la cooperación económica, tecnológica o de seguridad con EEUU quede condicionada a una posición subordinada a esta mirada del mundo. Ello puede expresarse en incentivos comerciales sujetos a cooperación política, en presiones para adoptar plataformas o estándares tecnológicos definidos unilateralmente o en expectativas de apoyo en materia de seguridad condicionadas a determinadas prioridades geopolíticas”, agregó.
Boric apunta a las sanciones y a la autonomía del país
En su discurso, el Presidente habló directamente de la decisión de Estados Unidos de revocar las visas a tres funcionarios del gobierno, indicando que “las consecuencias de esto se han visto manifestadas en Chile en los últimos días con las sanciones impuestas a funcionarios de nuestro gobierno por el solo hecho de dar trámite a un proyecto de inversión, revisando si este cumple o no con los estándares exigidos por la ley chilena”.
“Esto, como es obvio, tiene también implicancias para Chile y para países de la región, ya que estas dinámicas reducen el espacio autónomo de los países medianos para desarrollarse y diversificar relaciones con actores extraregionales, especialmente de países como China”, dijo.
“Nuestro país reconoce y respeta la relevancia histórica de EEUU en la región, con sus aspectos críticos por cierto, como su intervención en el golpe de Estado de 1973. Pero, a día de hoy, Chile y yo como Presidente de la República valoro tener una relación sólida y respetuosa con EEUU, sin embargo, hay que asumir pragmáticamente que habrá una mayor presión de lineamiento bajo prioridades específicas estadounidenses mientras la influencia de otros actores globales en América Latina seguirá siendo una realidad estructural”, añadió Boric.
Finalmente apuntó que “la tarea de Chile no es sencillamente negar esa tensión, sino gestionarla en función del mejor interés de nuestra patria, posicionarse como un interlocutor autónomo, articular principios y trabajo concreto en la región, defender nuestra autonomía estratégica, y sostener una inserción abierta sin renunciar ni a la relación con Estados Unidos ni a la diversificación estratégica con otros socios como China, La Unión Europea o India”.
