Los “therians” se convirtieron en una de las polémicas del verano en Chile y también en un símbolo de la influencia que las redes sociales tienen sobre los jóvenes. La palabra viene de “therianthropy”, que describe a personas que se autoperciben como animales no humanos y expresan esa identidad a través de su comportamiento, gestos, máscaras o disfraces.
Esta conexión no se limita a un gusto estético o a un pasatiempo: se trata de una identidad interna que los involucrados describen como una sensación de pertenecer a otra especie, ya sea a nivel espiritual, psicológico o neurológico. A este animal se le denomina “theriotipo”.
Especialistas en salud mental señalan que, detrás de la viralización de estos comportamientos en plataformas como TikTok, existe un trasfondo complejo. Algunos psicólogos advierten que la adopción de una identidad animal puede ser un mecanismo de defensa o una respuesta ante el sufrimiento, el aislamiento social o traumas no resueltos.
¿Argentina popularizó a los “therians”?
Según The New York Post, uno de los medios de comunicación más grandes e influyentes de Estados Unidos especialmente en temas masivos, sensacionalistas y de farándula, aseguró que “la tendencia se ha apoderado de las redes sociales argentinas en los últimos meses, ganando fuerza en plataformas como TikTok, donde el hashtag #therian ha superado los 2 millones de publicaciones, con Argentina liderando a todos los demás países latinoamericanos en participación”.
El medio, que pertenece al conglomerado mediático fundado por Rupert Murdoch, agregó citando a The Associated Press que “el aumento ha llamado la atención tanto de personas influyentes como de los medios de comunicación, provocando reacciones que van desde la risa y el desconcierto hasta la ira absoluta”.
Una de las jóvenes influencers de un grupo de “therians” citada por AP asegura que la tendencia despegó en Argentina “gracias al ambiente relativamente libre del país”. Otras de las personas que habló en el reportaje comentó desde una plaza de Buenas Aires que “me despierto como una persona normal y vivo mi vida como una persona normal. Simplemente tengo momentos en los que me gusta ser un perro”.
