El Congreso de Estados Unidos está a punto de iniciar un debate sobre la autoridad del presidente Donald Trump para bombardear Irán, en circunstancias bastante inusuales: Trump ya lo ha hecho y el país, en esencia, ya está en guerra.
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Caen bombas, muere gente y se lanzan promesas de venganza y represalias mientras se gastan incontables dólares de los contribuyentes en una estrategia militar que podría durar semanas, con un objetivo y un desenlace indefinidos. A diferencia del periodo previo a la guerra de Irak en 2003, que incluyó largos debates en el Congreso tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, o de los más recientes ataques militares contra Venezuela que resultaron ser limitados, el ataque militar conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, denominado Operación Furia Épica, ya está en marcha, sin un final previsible a la vista.
Han muerto al menos cuatro militares de Estados Unidos, y Trump advirtió el domingo que “probablemente habrá más”.
Es un momento decisivo para el Congreso, es el único órgano que tiene la autoridad, según la Constitución, para declarar la guerra, y para el presidente republicano, que durante su segundo mandato ha acumulado poder con una visión aparentemente ilimitada de su propio alcance ejecutivo.
“La Constitución está concebida para impedir la acumulación de poder en una sola rama del gobierno —y en una sola persona dentro del gobierno”, apuntó David Janovsky, director interino de The Constitution Project en el Project on Government Oversight, una organización de vigilancia.
“El Congreso es el representante del pueblo de una manera en que el presidente no lo es, aunque tendamos a centrarnos en el presidente”, añadió. “Necesitamos que los representantes del pueblo opinen sobre si nosotros, el pueblo, vamos a la guerra ahora mismo”.
Intentos de ponerle coto al poder presidencial
En Estados Unidos, el Congreso tendría que aprobar cualquier operación militar, ya sea con una declaración de guerra o con una autorización para el uso de la fuerza militar, para, en esencia, avalar las acciones. Pero esto rara vez ocurre.
De hecho, el Congreso ha declarado la guerra apenas cinco veces en la historia del país, la más reciente en 1941, para entrar en la Segunda Guerra Mundial un día después del ataque a Pearl Harbor. El Congreso emitió una autorización para la Guerra del Golfo Pérsico de 1990 y lo hizo de nuevo en 2001 y 2002 para iniciar las guerras de la era del 11 de septiembre en Afganistán y luego en Irak.
Pero el Congreso también creó la resolución de poderes de guerra durante la era de la Guerra de Vietnam, como una especie de herramienta de último recurso, utilizada para frenar a un presidente que había emprendido incursiones militares sin aprobación del Congreso.
Tanto la Cámara de Representantes como el Senado han preparado resoluciones de poderes de guerra para votarlas esta semana.
El senador Mark Warner, el principal demócrata en el Comité de Inteligencia del Senado, sostuvo que Trump, como presidente, “no tiene derecho a hacer esto por su cuenta”.
“Cuando el presidente compromete fuerzas estadounidenses en una guerra elegida, necesita presentarse ante el Congreso y el pueblo estadounidense y pedir una declaración de guerra”, declaró Warner en “State of the Union” de CNN.
Aunque los demócratas critican al régimen iraní y sus ambiciones nucleares, enfatizan que Trump no ha ofrecido una justificación para la guerra ni ha delineado su estrategia sobre lo que viene después, y la coalición MAGA de Trump se está fracturando por lo que considera el incumplimiento del presidente de su promesa de campaña de “Estados Unidos primero”. Muchos legisladores desconfían de un enredo más prolongado.
Está previsto que funcionarios de la Casa Blanca informen a los líderes del Congreso y a los legisladores esta semana, pero las sesiones de preguntas y respuestas serán a puerta cerrada, sin la vigilancia del público.
El Congreso puede detener una guerra al privarla de financiamiento
Con el tiempo, presidentes de los dos principales partidos políticos han acumulado una amplia autoridad para emprender lo que a menudo son ataques militares más limitados con el fin de cumplir objetivos estratégicos de seguridad nacional sin la aprobación del Congreso. Las operaciones militares del demócrata Barack Obama sobre Libia y las incursiones del republicano George H.W. Bush en Panamá se llevaron a cabo sin el visto bueno del Congreso.
Pero limitar los poderes de guerra de un presidente es algo que los legisladores, pasados y presentes, rara vez han logrado. Incluso si el Congreso logra aprobar una resolución para frenar a Trump en Irán, es poco probable que la Cámara de Representantes y el Senado reúnan la mayoría de dos tercios necesaria para superar un veto presidencial.
Trump ha restado importancia al poder del Congreso para dictar lo que puede y no puede hacer, en la guerra y en otros asuntos. Solo mencionó brevemente a Irán en su discurso sobre el Estado de la Unión la semana pasada, tratando el apoyo de los legisladores como algo secundario.
John Yoo, profesor de derecho en la Universidad de California, Berkeley, dijo que los Padres Fundadores establecieron un sistema constitucional en el que el presidente y el Congreso se enfrentarían por estos temas, pero con el Congreso contando con una herramienta particularmente poderosa, porque controla la financiación federal.
“El Congreso sabe cómo detener esto si quiere”, indicó Yoo, quien ayudó a redactar las autorizaciones de uso de la fuerza de 2001 y 2002 del gobierno de Bush. La Guerra de Vietnam terminó una vez que el Congreso retiró la financiación, señaló.
Pero el Congreso está controlado por una mayoría republicana que en gran medida comparte la visión de Trump de concentrar el poder militar contra Irán, y recientemente aprobó enormes nuevos fondos para el Pentágono, unos 175.000 millones de dólares, en el gran proyecto de recortes fiscales que él promulgó el año pasado.
Debido a que los republicanos controlan la Cámara de Representantes y el Senado, no sorprende que accedan a los pedidos de Trump, apuntó Yoo: “Están de acuerdo con él”.
Comienza el debate en el Congreso
Antes de los debates, el senador republicano Tom Cotton, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, dijo que Trump ya expuso su visión sobre Irán.
Cotton afirmó el domingo que Trump ha dejado claro que Estados Unidos no enviará fuerzas terrestres dentro de Irán. En cambio, probablemente habrá una “campaña aérea y naval prolongada” en la región, que podría resultar en derribamientos de pilotos, aunque según Cotton, serían rescatados. Añadió que habrá probablemente una campaña de varias semanas mientras Irán nombra a un nuevo líder y determina cómo reaccionará al ataque de Estados Unidos.
“No hay una respuesta simple a la pregunta de qué vendrá después”, aseguró Cotton en el programa “Face the Nation” de CBS.
