Pakistán anunció una pausa en los ataques contra Afganistán, diciendo que la decisión se tomó antes de la festividad musulmana de Eid al-Fitr, que marca el fin del mes sagrado musulmán del Ramadán, y a petición de Arabia Saudí, Qatar y Turquía.
En un comunicado, el ministro paquistaní de Información, Attaullah Tarar, dijo que la pausa en los ataques contra “terroristas y su infraestructura de apoyo en Afganistán” entrará en vigor a la medianoche del miércoles y permanecerá vigente hasta la medianoche del lunes.
“Pakistán ofrece este gesto de buena fe y de acuerdo con las normas islámicas”, agregó.
Sin embargo, dijo, “en caso de cualquier ataque transfronterizo, ataque con drones o cualquier incidente terrorista dentro de Pakistán”, las operaciones se reanudarán de inmediato con renovada intensidad.
El anuncio se llevó a cabo el mismo día en que se realizó un funeral masivo en un cementerio de la capital afgana para algunas de las víctimas de un supuesto ataque aéreo paquistaní contra un hospital de rehabilitación de drogas en Kabul.
El ataque fue el más mortífero en un conflicto en escalada entre los dos vecinos, que ya va por su tercera semana. Funcionarios afganos han situado el número de muertos en 408 personas, con 265 heridos. La cifra no pudo verificarse de manera independiente.
Pakistán rechaza la acusación de Afganistán de que atacó el Hospital de Tratamiento de Adicciones Omid, e insiste en que sus ataques del lunes en Kabul y en el este de Afganistán fueron contra instalaciones militares. Dice que las afirmaciones afganas de que hubo cientos de víctimas es propaganda.
En una entrevista con AP en Islamabad el miércoles, el ministro Tarar afirmó que Pakistán “solo atacó infraestructura terrorista”.
“Solo fuimos tras el régimen talibán afgano, sus estructuras militares, su infraestructura terrorista y todas las estructuras que están apoyando o promoviendo a terroristas”, aseguró Tarar.
El conflicto entre ambas naciones ha registrado repetidos enfrentamientos transfronterizos, así como ataques aéreos dentro de Afganistán —incluidos varios en la capital— desde que comenzó a finales de febrero.
Islamabad acusa a Kabul de proteger a milicianos que llevan a cabo ataques dentro de Pakistán, especialmente a los talibanes paquistaníes. El grupo es independiente, pero es aliado de los talibanes afganos, que tomaron el control de Afganistán en 2021 tras la caótica retirada de las tropas lideradas por Estados Unidos. Kabul niega la acusación.
