El tercer juicio contra Nicolás Zepeda en Francia sumó este jueves uno de sus momentos más estremecedores, luego de que la hermana menor de Narumi Kurosaki dirigiera una súplica directa al acusado, rompiendo el protocolo en plena audiencia.
En el cuarto día de audiencias en el Tribunal de Vesoul, la joven Kurumi Kurosaki, de 21 años, entregó un testimonio cargado de emoción y simbolismo. Al iniciar su intervención, explicó que vestía ropa y accesorios de su hermana, incluyendo un collar, como una forma de representarla en el juicio. “Hoy llevo la ropa y los accesorios de Narumi y voy a hablar delante de ti, como si ella me hubiera habitado”, señaló, según recogió T13.
Durante gran parte de su declaración, Kurumi se dirigió al tribunal, relatando el impacto que la desaparición y muerte de su hermana ha tenido en su familia. Sin embargo, hacia el final de su intervención, decidió cambiar el tono: giró su cuerpo, fijó la mirada en Zepeda y le habló directamente por primera vez.
La escena, breve pero intensa, concentró toda la tensión acumulada en la sala. El acusado sostuvo la mirada mientras la joven pronunciaba una frase que marcó el momento más impactante de la jornada.
“Antes del final, deseamos de todo corazón que este asesino nos muestre el lugar donde dejó el cuerpo de Narumi, ya que nuestra esperanza, la única, es traerla de vuelta a Japón”, expresó Kurumi a través de un intérprete.
La joven cerró su testimonio con una súplica aún más directa: “Si tiene un resto de conciencia, que nos diga dónde está. Es nuestro único deseo”, dijo, reflejando años de dolor e incertidumbre de su familia, que aún no ha podido recuperar los restos de la estudiante japonesa.
En la misma jornada también declaró Honami Kurosaki, quien entregó un relato igualmente emotivo. En sus palabras, destacó el vínculo familiar y la forma en que Narumi sigue presente en sus vidas. “Mi hermana pequeña se parece mucho a Narumi. Creo que sigue viviendo en ella”, expresó.
Honami también dedicó duras palabras al acusado, cuestionando que continúe con vida mientras su hermana no. “Narumi está muerta, pero este hombre sigue vivo. Durante los juicios anteriores lo vimos siendo abrazado por sus padres y este hombre destruyó a Narumi. Abandonó su cuerpo y continúa mancillando su honor. ¡Jamás debe salir de prisión!”, afirmó.
El caso ha generado gran atención internacional, no solo por la gravedad de los hechos, sino también por la persistente incógnita sobre el paradero del cuerpo de Narumi Kurosaki. La familia ha reiterado en múltiples ocasiones que ese es su principal anhelo, más allá del veredicto judicial.
El juicio continúa en Francia, a la espera de determinar si se mantendrá o se modificará la condena anteriormente impuesta a Nicolás Zepeda.
