El caso de José Erley Ramírez Garcés, un pastor cristiano que conmocionó a Colombia en 2025, vuelve a ser tendencia tras una reveladora entrevista desde prisión. Condenado a 43 años y seis meses de cárcel, el hombre detalló cómo estructuró un plan macabro para abusar de su hijastra de 14 años y, posteriormente, intentar asesinarla en una zona rural en Colombia.
Un ataque planeado
Ramírez confesó desde la prisión, en una entrevista para el canal de YouTube "Conducta Delictiva", que el deseo de agredir a la menor se fue “tejiendo” durante meses desde inicios de 2025. En sus declaraciones afirmó que perdió la capacidad de orar y que sus pensamientos eran dominados por impulsos que no podía controlar.
El lunes 28 de abril de 2025, mientras trabajaba, tomó la decisión definitiva. Engañó a la adolescente con la promesa de mostrarle una casa que supuestamente quería comprar, logrando que ella no asistiera al colegio para trasladarla a una finca aislada.

El escape que le salvó la vida
Una vez en el lugar, Ramírez utilizó su superioridad física para someter a la víctima. Las cámaras de seguridad del sector, que se viralizaron a nivel internacional, captaron el momento en el que la menor salta por una ventana y corre por su vida a través del monte mientras el pastor la perseguía de cerca.
La investigación fiscal reveló que mientras la joven estaba retenida, el agresor comenzó a cavar un hueco con la intención de “desaparecerla”. Fue en un descuido del hombre que la adolescente logró huir hacia una carretera, donde fue auxiliada por vecinos del sector.
Captura y justicia comunitaria
Tras el escape de la víctima, la comunidad de Chinchiná reaccionó de inmediato. Ramírez relató que fue su propio hijo quien, vía telefónica, le advirtió que se entregara porque “la gente lo iba a matar”. Finalmente, fue acorralado por una turba indignada que intentó lincharlo antes de que la Policía Nacional de Colombia lograra la captura.
Hoy, desde el pabellón de máxima seguridad, el exlíder religioso intenta justificar sus actos alegando un deterioro mental, aunque admite con frialdad: “Acepto mi culpa, acepto los hechos”.

