La preocupación en la comunidad de Tiltil y en el ámbito de la salud nacional ha crecido exponencialmente tras revelarse detalles de una investigación judicial en curso.
El caso, que involucra a niños de corta edad, pone el foco en el uso de la quetiapina, un medicamento cuya administración en menores de edad es estrictamente regulada y requiere de una supervisión médica especializada que, en este caso, habría sido omitida por completo.
El caso “Cantares del Tiltil”: Niños que no despertaban de la siesta
De acuerdo con información Chilevisión, los hechos que originaron esta alerta sanitaria se remontan a octubre de 2025 en la comuna de Tiltil, en la región Metropolitana. Según los antecedentes del caso, el jardín infantil llamó a los apoderados para informar de una situación inusual: varios de sus hijos no lograban despertar tras el periodo de siesta habitual.
La gravedad de la situación escaló rápidamente cuando se constató que algunos menores debieron ser trasladados de urgencia a un hospital tras permanecer inconscientes o sin despertar durante un día completo. Tras meses de indagaciones, el abogado querellante de las familias afectadas presentó un informe que indica que a los menores les habrían suministrado quetiapina sin ningún tipo de prescripción médica.
¿Qué es la quetiapina y por qué es peligrosa para la población pediátrica?
Ante la gravedad de la denuncia, especialistas en toxicología han salido a aclarar la naturaleza de este fármaco. Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la UNAB, explicó en Biobio Chile que la quetiapina es un psicofármaco clasificado como antipsicótico atípico. Su uso clínico está indicado primordialmente para el tratamiento de trastornos complejos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar.
El especialista es enfático en señalar que este medicamento no posee aplicaciones domésticas ni recreativas en menores: “Su uso en niños es restringido y debe ser evaluado caso a caso por un especialista, bajo una estricta supervisión médica. No se trata de un medicamento diseñado para inducir el sueño ni menos para controlar conductas en menores sanos”.
Riesgos de arritmias, convulsiones y riesgo de muerte
El impacto de la quetiapina en el organismo de un niño puede ser devastador. Los efectos adversos inmediatos incluyen una sedación excesiva y una disminución crítica del nivel de conciencia, lo que explica por qué los niños de Tiltil no lograban despertar. Sin embargo, los riesgos sistémicos son mucho mayores, abarcando compromiso respiratorio y graves alteraciones cardiovasculares.
En los escenarios más críticos, el uso inapropiado de este antipsicótico puede desencadenar consecuencias fatales. Según advierte Torres, “pueden presentarse convulsiones, arritmias e incluso situaciones que ponen en riesgo la vida del menor”. A esto se suma que, a nivel neurológico, la exposición a estos fármacos puede afectar funciones cognitivas esenciales como la memoria y la atención, además de provocar efectos secundarios como náuseas, estreñimiento, dificultad para hablar y alteraciones en los niveles de glucosa y peso corporal.
Una vulneración grave a los derechos de los niños en Chile
Desde la perspectiva sanitaria y ética, el uso de psicofármacos con fines de sedación en contextos educativos es calificado por los expertos como inaceptable. La administración de cualquier medicamento sin una indicación facultativa no sólo es una práctica de alto riesgo para la integridad física, sino que se define técnicamente como una vulneración de derechos.
Actualmente, las autoridades continúan con las diligencias para establecer las responsabilidades penales de quienes administraron la sustancia en el jardín infantil.
