Un ajuste se registró en el equipo del Gobierno luego de que Daniel Merino, ejecutivo de la productora Bizarro, dejara la Dirección de Programación y Producción de la Presidencia.
La Tercera indica que la salida se concretó este lunes y se da tras poco más de un mes en funciones, en un contexto marcado por diferencias internas y problemas de coordinación dentro del equipo.
Merino había llegado al Ejecutivo tras participar en la campaña presidencial, manteniendo un rol cercano en la organización de actividades y despliegues del Mandatario. De hecho, era considerado una pieza relevante en el diseño de la agenda pública y en la producción de eventos oficiales.
Según antecedentes, su trabajo se desarrollaba bajo un esquema ad honorem, ya que optó por no desvincularse de sus funciones en Bizarro. Pese a ello, contaba con acceso a instancias internas de coordinación, correo institucional y participación en giras presidenciales.
Las tensiones
En paralelo, se reportaron tensiones con otras áreas del equipo, particularmente en la coordinación de actividades, lo que habría influido en su salida.
Según el medio, aunque Merino mantenía una relación cercana con parte del círculo más próximo al Presidente —con quienes trabajó durante la campaña—, entre ellos Cristian Valenzuela, Felipe Costabal y María Paz Fadel, en La Moneda reconocen que con el tiempo fue acumulando diferencias con otras áreas estratégicas del Gobierno.
En particular, las tensiones se concentraron con el jefe de avanzada, Benjamín Jadue, y con la jefa de gabinete del Mandatario, Catalina Ugarte. Uno de los episodios que reflejó estas diferencias se produjo hace algunas semanas, durante una actividad presidencial en el Centro de Distribución Lo Aguirre de Walmart Chile, donde surgieron discrepancias en torno a la puesta en escena del evento.
Merino es uno de los ejecutivos más influyentes en la industria del entretenimiento local, vinculado a la organización de eventos masivos como el Festival de Viña del Mar y a la gestión de espectáculos internacionales.
