La inseguridad no da tregua, incluso dentro de los recintos universitarios. Estudiantes del Campus San Joaquín de la Universidad Católica alzaron la voz para denunciar una ola de robos que afecta al recinto, destacando un detalle que genera indignación: delincuentes ingresan al campus portando tobilleras electrónicas.
Al ser un recinto de libre acceso, los sujetos se mezclan con los más de 33 mil miembros de la comunidad educativa, logrando burlar la vigilancia para sustraer especies de alto valor.
El “cambiazo” de mochilas en la biblioteca
Según los relatos recogidos por T13, los delincuentes han perfeccionado una técnica para no levantar sospechas. “Se llevaron mi computador y mi iPad. Tenía una mochila negra y la cambiaron por otra vacía del mismo color”, relató Daniel, una de las víctimas.
Las cámaras de seguridad confirman que los sujetos:
- Ingresan a bibliotecas y salas de estudio.
- Identifican a víctimas distraídas.
- Utilizan tarjetas de estudiantes robadas para acceder a zonas restringidas.
El descaro de la tobillera electrónica
Lo que más preocupa a los alumnos es la impunidad. Testigos aseguran haber visto a personas con grilletes en los pies recorriendo los patios. “Entra gente con grillete, de los detenidos, y uno da aviso de que entró alguien”, comentó una estudiante, alertando sobre la falta de control en los accesos.
¿Qué dice la Universidad Católica?
Desde la UC, la vicerrectora económica María Fernanda Vicuña señaló que, aunque mantienen un rol público de “campus abierto”, se verán obligados a endurecer las medidas. Se espera un mayor control de identidad en los ingresos y el refuerzo de la vigilancia en puntos críticos para frenar el actuar de estas bandas que ya conocen los rincones del establecimiento.
