La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) anunció una actualización clave en la seguridad de los pagos digitales en Chile. A partir de julio de 2026, será obligatoria la Autenticación Reforzada de Clientes (ARC) en operaciones críticas, como transferencias electrónicas y validación de usuarios.
La medida busca reducir el fraude y fortalecer la protección de las personas, en un contexto donde el uso de canales digitales sigue creciendo y los delitos financieros se vuelven cada vez más sofisticados.
En la práctica, esta normativa exigirá validar la identidad de los usuarios utilizando al menos dos factores independientes, como claves, dispositivos o biometría (huella o reconocimiento facial), elevando el estándar de seguridad en el sistema financiero.
¿Qué cambia para los usuarios?
Con esta nueva exigencia, las personas deberán enfrentar procesos de verificación más robustos al realizar operaciones sensibles, como transferencias o cambios de datos.
Esto significa que ya no bastará con una clave, sino que será necesario complementar con otros métodos de validación, como códigos al celular o biometría.
Para expertos, este cambio responde a una necesidad urgente del sistema financiero.
“La normativa eleva el estándar de seguridad y obliga a las instituciones a pasar de modelos reactivos a esquemas de control en tiempo real, donde cada transacción puede ser monitoreada y validada con mayor precisión”, explica Jorge Oteíza, Gerente de Ventas de Kuvasz Solutions, experto en pagos digitales.
Uno de los principales retos será implementar estos nuevos estándares sin afectar la experiencia de los usuarios, especialmente en un entorno donde se espera rapidez y simplicidad en las operaciones.
“La autenticación reforzada implica validar al usuario con más de un factor, pero el desafío está en lograr ese equilibrio entre seguridad y experiencia. Hoy la tecnología permite aplicar controles más estrictos solo cuando hay señales de riesgo, evitando fricciones innecesarias”, agrega Oteíza.
Un cambio clave para el sistema financiero
La implementación de esta normativa no solo responde a una exigencia regulatoria, sino que también marca una transformación en la forma en que se gestionan los pagos digitales en Chile.
Desde la industria advierten que el desafío no será solo cumplir con la norma, sino hacerlo de manera eficiente, en un contexto donde la digitalización sigue avanzando y los riesgos evolucionan.
“La clave no es solo autenticar más, sino autenticar mejor. Integrar biometría, análisis de comportamiento y decisiones en tiempo real permitirá mejorar la seguridad sin afectar la experiencia del usuario”, concluye el ejecutivo.
