La crisis en el precio de la carne de vacuno en Argentina ha llevado a buscar una solución poco común; y es que en la patagonia se está optando por la carne de burro, experimento que además de llamar la atención, tuvo un éxito inmediato e inesperado, agotando 500 kilos en apenas dos días.
El caso ocurrió en Trelew, donde la carne de burro se vendió a casi la mitad del precio de cortes tradicionales de res, en medio de un aumento del 70% en la carne de vacuno durante el último año.
La iniciativa, denominada “Burros Patagones”, surgió como respuesta a la inflación que golpea el consumo. Mientras el kilo de carne de res supera los 13 mil o 15 mil pesos argentinos, la carne de burro se ofreció en 7 mil 500 pesos.
Consumidores señalaron que, más allá de la curiosidad por su sabor —descrito como más dulce y magro—, la principal razón de compra fue económica: encontrar proteínas más accesibles ante el encarecimiento de alimentos básicos.
Permiso especial y vacío legal
La venta se realizó bajo un permiso provisional otorgado por autoridades de Chubut, ya que el consumo de carne de burro no está regulado a nivel nacional.
Aunque la faena de equinos está permitida en el país para exportación, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria supervisó el proceso para garantizar condiciones sanitarias. Aun así, se trata de una prueba piloto y no de una autorización permanente.
El fenómeno ha abierto el debate sobre los hábitos de consumo en Argentina. Con el aumento sostenido en los precios, cada vez más personas buscan alternativas antes impensables.
Por ahora, la venta de carne de burro se mantiene como un caso aislado en la Patagonia, pero deja ver cómo la necesidad económica puede transformar incluso las tradiciones alimentarias más arraigadas.
