La economía chilena enfrenta un escenario complejo debido a la volatilidad extrema en el mercado energético internacional. El conflicto bélico en Medio Oriente ha llevado al crudo Brent a alcanzar los US$119, consolidando una presión alcista que impacta directamente en el costo de vida a nivel local.
Uno de los factores determinantes en esta proyección es el drástico incremento en el valor de los hidrocarburos. A finales de marzo, el Gobierno decidió neutralizar la operación del Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco). Esta medida provocó un alza histórica el 26 de marzo: “$372,2 para la gasolina de 93 octanos y $580,3 para el diésel”.
Posteriormente, el 16 de abril se registró un nuevo incremento promedio de 21,3, acumulando un alza cercana a los 400 por litro en menos de un mes. Este fenómeno ya tuvo su correlato en el IPC de marzo, que anotó un 1%, pero los expertos advierten que el impacto más severo se manifestará en el registro que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dará a conocer el próximo viernes 8 de mayo.
Proyecciones de expertos: IPC de abril entre 1,4% y 1,7%
El consenso entre los economistas consultados por ADN Chile sitúa el IPC de abril en un rango de entre 1,4% y 1,7%, cifras similares a las registradas en julio de 2022. De cumplirse estas previsiones, la inflación a 12 meses escalaría a un rango de entre 4,1% y 4,4%, lo que representaría el mayor registro inflacionario desde septiembre de 2025.
Diversos analistas explican el origen de este salto. Nathan Pincheira, de Fynsa, proyecta un 1,4% explicado por un aumento del 25% en gasolinas. Por su parte, Juan Ortiz (OCEC-UDP) estima que “más de un punto del IPC de abril responderá exclusivamente al combustible vehicular”. Asimismo, Carlos Smith (CIES-UDD) advierte sobre los efectos de “segunda vuelta”, señalando que el alza de combustibles ya se traspasó a precios de fletes y logística.
Incertidumbre y respuesta del Banco Central de Chile
Ante este panorama, el Banco Central ha reconocido que las proyecciones de corto plazo han aumentado y que el escenario macroeconómico está sujeto a “una incertidumbre mayor a la habitual”. Aunque el organismo mantuvo la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% recientemente, ha enfatizado que evaluará la evolución reunión a reunión.
Para el mercado, esto representa una señal de que el Consejo podría verse obligado a subir la TPM en junio si la persistencia inflacionaria no cede, con el fin de asegurar que la inflación proyectada retorne al objetivo del 3% en un horizonte de dos años.
