El actor chileno Alfredo Castro se refirió a la controversia generada en torno a la serie Alguien tiene que saber, producción desarrollada entre Netflix y Fábula, luego de las duras críticas expresadas por la madre de Jorge Matute Johns.
La polémica se instaló tras las declaraciones de María Teresa Johns, quien manifestó su profundo malestar por el contenido de la serie, acusando que no se respetaron los compromisos adquiridos previamente. En una entrevista en el Buenos días a Todos de TVN, la mujer sostuvo que la producción vulneró un supuesto acuerdo de no utilizar nombres ni recrear situaciones vinculadas directamente con la desaparición y muerte de su hijo, ocurrida en 1999.
“Todo lo que han hecho me ha dañado la salud”, afirmó, evidenciando el impacto emocional que le ha provocado el proyecto. Asimismo, expresó que “en estos 27 años no he podido asumir un duelo como corresponde. Tampoco han dejado descansar a mi hijo en paz”. Sus palabras también incluyeron críticas hacia los responsables de la productora. “Después de que mataron a mi hijo, me lo secuestraron y me lo tiraron, lo peor que me puede haber pasado es haberme cruzado con los hermanos Larraín”, dijo.
Frente a este escenario, Alfredo Castro —quien en la ficción interpreta a un detective inspirado en el caso— abordó la situación en conversación con Marcelo Comparini en su programa “Only Comparini”, donde expresó comprensión hacia el dolor de la familia. “Es muy triste, porque yo en primer lugar, empatizo con la madre, con la familia, sí o sí”, señaló de entrada.
No obstante, el actor también planteó que se trata de un caso de interés público, cuya relevancia trasciende lo individual. “Me parece que es revivir algo muy doloroso, pero también hay que pensar que esto jurídicamente es un caso público, de conmoción pública y por lo tanto la Constitución de Chile y de muchos países dicen que es un tema que tiene que ser abordado por los medios de comunicación”, indicó el actor.
Castro comentó que, en un inicio, pensó que la producción podría tener un efecto similar al de otros casos mediáticos internacionales, donde el interés público derivó en avances judiciales. “Yo pensé, no sé si ingenuamente, como ha pasado con los hermanos Menendez en Estados Unidos, ponle tú, que se hizo la serie y se reabrió el caso. Yo pensé, sentí ingenuamente a lo mejor que la familia podía sentir que la nobleza de la serie, la nobleza que está tratada la serie podría implicar para ellos una reapertura del caso, un revisar, porque fue un caso muy raro”, sostuvo.
Finalmente, el intérprete reflexionó sobre el trasfondo de la serie, señalando que no solo aborda este caso en particular, sino también una problemática más amplia relacionada con la impunidad. “Es muy loco que un país viva en la impunidad absoluta”, concluyó, abriendo el debate sobre el rol de las producciones audiovisuales en la memoria y la justicia.
