En el marco del Día de la Madre, la conversación sobre maternidad y trabajo está evolucionando hacia un enfoque más consciente y constructivo. Hoy, más que solo reconocer el rol de las madres, el desafío está en generar condiciones concretas que les permitan desarrollarse profesionalmente mientras viven plenamente su maternidad.
Cada vez más, las organizaciones están entendiendo que crear entornos laborales amables no es solo una buena práctica, sino una oportunidad para construir culturas más humanas, sostenibles y alineadas con la vida real.
Si bien la legislación chilena contempla derechos como el pre y postnatal, el escenario ha ido avanzando hacia una mirada más amplia. Hoy vemos cómo empresas están incorporando medidas que realmente marcan la diferencia en el día a día de las trabajadoras: flexibilidad horaria, modalidades híbridas, días administrativos y apoyos en el cuidado infantil.
“Hoy las organizaciones tienen la oportunidad de ir más allá de lo legal y generar condiciones que realmente faciliten la vida de las madres trabajadoras. No se trata solo de sumar beneficios, sino de construir entornos donde la maternidad no sea un obstáculo para el desarrollo profesional”, señala Bárbara Kübler, Gerenta de Personas de Talana.
Las bases mínimas: condiciones que impulsan el bienestar
Más allá de los beneficios visibles, existen condiciones fundamentales que permiten que las madres se desarrollen en el trabajo con tranquilidad, seguridad y confianza.
En el ámbito de la maternidad, organismos como la Organización Internacional del Trabajo y ONU Mujeres destacan la importancia de promover:
• Estabilidad laboral durante el embarazo y postnatal.
• Espacios adecuados y dignos para la lactancia.
• Cargas laborales ajustadas a cada etapa.
• Acceso a apoyo en salud mental y bienestar.
• Procesos justos y libres de discriminación en evaluaciones y promociones.
• Permisos efectivos para atender responsabilidades familiares.
Estas condiciones no solo previenen dificultades, sino que crean una base sólida para que las personas puedan rendir mejor, sentirse valoradas y proyectarse en el largo plazo.
Las empresas que están liderando este cambio han dado un paso más: no solo cumplen, sino que diseñan experiencias laborales que se adaptan a la vida real de sus equipos.
Entre los beneficios más valorados hoy por las trabajadoras destacan la posibilidad de adaptar la jornada laboral, gestionar su tiempo con mayor autonomía y contar con esquemas que les permitan enfrentar imprevistos familiares con mayor tranquilidad.
En este contexto, algunas organizaciones han avanzado con iniciativas concretas que reflejan esta mirada. Es el caso de Talana, que ha impulsado políticas centradas en el bienestar, los cuidados y las condiciones laborales de sus equipos.
Entre sus prácticas destacan:
• 1 mes de postnatal para padres, promoviendo una distribución más equitativa de los cuidados.
• Horarios flexibles, que permiten adaptar la jornada a la realidad familiar.
• Modalidades híbridas o remotas, facilitando la conciliación.
• Guardería de verano, como apoyo concreto en períodos clave del año.
Este tipo de iniciativas no solo mejora la experiencia de las personas, sino que también fortalece el compromiso, la confianza y la conexión con la organización.
“Hoy el desafío no está solo en cumplir con la normativa, sino en cómo las empresas traducen eso en experiencias laborales reales. La maternidad sigue siendo un punto de tensión en el mundo del trabajo, y avanzar hacia esquemas más flexibles, con mayor autonomía y foco en resultados, es clave para evitar que muchas mujeres queden fuera o vean frenado su desarrollo profesional. Esto ya no es un beneficio accesorio, es parte del estándar que define a una organización moderna”, afirma Pedro Peña, director y socio de SoyTrabajador.
Un elemento clave en esta evolución es la corresponsabilidad. Cada vez más empresas están promoviendo modelos donde tanto madres como padres pueden acceder a beneficios y flexibilidad, reconociendo que el cuidado es una tarea compartida.
“Cuando los beneficios se diseñan pensando en la realidad completa de las familias, el impacto es mucho mayor. La corresponsabilidad no solo apoya a las madres, sino que también transforma la cultura organizacional”, agrega Kübler.
Este enfoque permite avanzar hacia entornos laborales más equitativos, donde las oportunidades se distribuyen de manera más justa y sostenible.
“En el caso de las trabajadoras independientes, la conversación es aún más urgente, porque muchas veces no existen redes de apoyo ni beneficios formales. Hablar de maternidad en este segmento implica abordar temas como la estabilidad de ingresos, el acceso a seguridad social y la posibilidad real de pausar sin perder oportunidades. Si no incorporamos a las independientes en esta discusión, estamos dejando fuera a una parte relevante de la fuerza laboral femenina”, señala Camila Cárdenas, directora y socia de SoyHonorario.
El nuevo estándar del trabajo
Hoy, construir espacios laborales más amables no es solo una tendencia, sino una evolución natural del mundo del trabajo.
Las organizaciones que están avanzando en esta línea no solo apoyan a las madres, sino que están creando entornos donde todas las personas pueden desarrollarse de manera más plena. Porque, al final, no se trata solo de beneficios: se trata de construir trabajos que acompañen la vida, y no compitan con ella.
