Investigadores de la Universidad de Colorado Boulder descubrieron que el movimiento coordinado—especialmente en bailes de pareja como el tango—puede generar patrones neuronales compartidos, ofreciendo nuevas pistas sobre la conexión humana, la comunicación y el trabajo en equipo.
Los científicos observaron a parejas de bailarines de tango experimentados utilizando dispositivos de electroencefalografía (EEG) para medir la actividad cerebral.
Descubrieron que cuando los bailarines se movían al mismo ritmo, sus ondas cerebrales comenzaban a alinearse, un fenómeno conocido como “acoplamiento inter-cerebral” o sincronización neuronal.
Esto sugiere que la coordinación física está estrechamente ligada a la actividad cerebral compartida, permitiendo que los compañeros funcionen casi como una sola unidad.
“Cuando bailamos, nuestros cerebros se acoplan”, de acuerdo con Thiago Roque, estudiante de posgrado del Instituto Atlas y director del estudio.
EL TIEMPO LO ES TODO
La sincronización dependía en gran medida de la precisión con la que los bailarines igualaban sus movimientos.
Cuando un compañero respondía al otro en cuestión de milisegundos, sus ondas cerebrales mostraban patrones similares, especialmente en frecuencias asociadas con la concentración y la relajación.
Sin embargo, cuando los pasos se desincronizaban, su actividad neuronal también se separaba, lo que resalta la importancia del tiempo tanto en el movimiento como en la alineación mental.
Más allá de la danza, los investigadores ven implicaciones más amplias en este hallazgo. Incluso desarrollaron un dispositivo experimental portátil que vibra cuando los cerebros de los compañeros se sincronizan, lo que podría ayudar a mejorar la coordinación. E
n el futuro, esta tecnología podría potenciar el entrenamiento en ámbitos que dependen de la comunicación no verbal, como la música, el deporte y el trabajo en equipo, al hacer visibles los procesos de coordinación inconscientes y facilitar su aprendizaje.
FOTOS
The ATLAS Institute y CU Boulder