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La enfermedad mental más mortal sigue fuera del GES: crece preocupación por trastornos alimentarios en Chile

Especialistas llaman a fortalecer la red de atención y avanzar hacia una cobertura integral para pacientes con TCA.

Imagen referencial TCA
Imagen referencial TCA

Aunque los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) afectan cada vez a más adolescentes y jóvenes en Chile, especialistas advierten que el país aún enfrenta una profunda deuda en materia de diagnóstico, cobertura y acceso a tratamientos especializados. La situación preocupa especialmente en el caso de la anorexia nerviosa, considerada la enfermedad psiquiátrica con mayor tasa de mortalidad.

Los expertos sostienen que, pese a la gravedad de estos cuadros, el sistema de salud chileno todavía no ofrece una cobertura suficiente para enfrentar patologías que requieren atención prolongada, multidisciplinaria y altamente especializada.

Los TCA, entre los que se encuentran la anorexia nerviosa, la bulimia y el trastorno por atracón, son actualmente la tercera enfermedad crónica más frecuente entre adolescentes, después de la obesidad y el asma. Sin embargo, continúan siendo patologías invisibilizadas socialmente y muchas veces minimizadas.

“Los TCA son graves enfermedades de salud mental, con una significativa morbimortalidad biomédica y psiquiátrica, independiente del peso corporal”, explica Macarena Zuleta, psicóloga clínica y codirectora del Centro CADDA.


La especialista advierte que la anorexia nerviosa representa uno de los cuadros más críticos dentro de estas patologías. “Existe un riesgo de muerte entre cinco y seis veces mayor respecto a la población general. Son enfermedades que generan consecuencias orgánicas graves derivadas de la desnutrición, restricciones alimentarias y desequilibrios hidroelectrolíticos derivados de las purgas frecuentes”, agrega Zuleta.

Las complicaciones físicas pueden llegar a ser severas y poner en riesgo la vida de los pacientes. Entre ellas destacan fallas cardíacas, alteraciones metabólicas graves y el denominado síndrome de realimentación, una condición potencialmente fatal que puede producirse durante la recuperación nutricional de personas severamente desnutridas.

A ello se suma el importante componente psiquiátrico asociado a estos trastornos. La depresión, la desesperanza y la impulsividad elevan considerablemente el riesgo suicida, fenómeno que, según especialistas, explica entre un 20% y un 30% de las muertes vinculadas a los TCA.

En paralelo, las familias enfrentan otra dificultad: acceder a un tratamiento adecuado. La escasez de especialistas y la falta de cobertura continúan siendo una de las principales barreras para quienes buscan ayuda.

“Muchas familias pasan meses buscando ayuda y se encuentran con profesionales que no necesariamente tienen formación específica en TCA o con listas de espera extremadamente largas”, señala Pamela Campi, nutricionista y también codirectora del Centro CADDA.

Actualmente, los trastornos alimentarios no están incorporados dentro de las patologías cubiertas por el GES en Chile, lo que obliga a muchas personas a costear tratamientos privados para acceder a atención integral.

Pamela Campi, nutricionista y codirectora del Centro CADDA y Macarena Zuleta, psicóloga clínica y codirectora del Centro CADDA
Pamela Campi, nutricionista y codirectora del Centro CADDA y Macarena Zuleta, psicóloga clínica y codirectora del Centro CADDA

“Para muchas personas acceder a un tratamiento integral sigue siendo muy difícil. Además del déficit de especialistas, existe un alto costo asociado, ya que el abordaje de estos trastornos requiere un equipo multidisciplinario compuesto, al menos, por psiquiatra, psicólogo, nutricionista y nutriólogo con especialización en TCA”, explica Campi.

Los costos mensuales de un tratamiento ambulatorio pueden fluctuar entre los 400 mil y 600 mil pesos, cifras que para muchas familias resultan imposibles de sostener en el tiempo. Según las especialistas, esto genera interrupciones en los procesos terapéuticos y profundiza las desigualdades en el acceso a salud mental.

Si bien recientemente algunas isapres han avanzado en ampliar coberturas nutricionales, desde CADDA sostienen que estas medidas siguen siendo insuficientes. La protección continúa siendo parcial, limitada a determinadas redes de prestadores y sin abordar el problema estructural de acceso a tratamientos especializados.

Junto a las dificultades económicas y sanitarias, el estigma sigue siendo otro de los principales obstáculos. Las especialistas advierten que todavía existe desinformación respecto de la gravedad de estos cuadros, lo que muchas veces retrasa el diagnóstico y dificulta que pacientes y familias busquen ayuda a tiempo.

“Todavía existe una mirada que reduce estos cuadros a la comida o la apariencia física, cuando en realidad hablamos de enfermedades psiquiátricas graves y complejas”, concluyen desde CADDA.

El llamado de los expertos apunta a fortalecer la prevención, ampliar la red de especialistas y avanzar hacia una cobertura integral que permita enfrentar una enfermedad que, pese a su alta mortalidad, continúa siendo una de las más invisibilizadas dentro de la salud mental en Chile.

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