La alerta por el metano se desató con fuerza luego de que un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente apuntara al relleno sanitario Loma Los Colorados, ubicado en Tiltil, como el sitio de origen humano con mayores emisiones de este gas en el mundo.
El caso encendió las alarmas ambientales en Chile, pero también abrió una pregunta clave para las comunidades cercanas a grandes vertederos: ¿el metano puede afectar directamente la salud humana?
La respuesta requiere contexto. A diferencia de otros contaminantes, el metano no suele ser tóxico en bajas concentraciones al aire libre. Sin embargo, en niveles muy altos puede convertirse en un riesgo serio, sobre todo en espacios cerrados o con poca ventilación, ya que puede desplazar el oxígeno del aire.
¿Qué le pasa al cuerpo cuando hay demasiado metano?
Cuando el metano se acumula en grandes concentraciones, el principal peligro no es una intoxicación química clásica, sino la falta de oxígeno. En palabras simples: el gas puede ocupar el lugar del aire respirable.
En esos casos, una persona expuesta puede presentar síntomas como dolor de cabeza, mareos, debilidad, náuseas, vómitos, respiración acelerada, pérdida de coordinación, desmayo e incluso riesgo de muerte por asfixia.
Este tipo de exposición es más probable en lugares confinados, como túneles, cámaras subterráneas, tanques, fosas, ductos o zonas industriales mal ventiladas. Por eso, en faenas vinculadas a residuos, gas o alcantarillado, el monitoreo de gases es clave para prevenir accidentes.
Otros peligros ocultos
El metano también es altamente inflamable. Esto significa que, si se acumula en determinadas condiciones y entra en contacto con una chispa o fuente de calor, puede generar incendios o explosiones.
En el caso de los rellenos sanitarios, el gas se produce principalmente por la descomposición de residuos orgánicos, como restos de comida, vegetales y otros desechos que quedan enterrados sin tratamiento adecuado.
Además, aunque el metano no sea el contaminante respiratorio más directo, sí cumple un papel relevante en la formación de ozono a nivel del suelo, también conocido como ozono troposférico.
Este contaminante sí está asociado a problemas respiratorios y cardiovasculares, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades previas.
Tiltil en el mapa mundial
Según reportes basados en datos satelitales del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el relleno sanitario Loma Los Colorados liberaría más de 100 mil toneladas de metano al año.
La cifra lo ubicó en el primer lugar de una lista global de 50 puntos con mayores emisiones de metano generadas por actividades humanas, incluso por encima de instalaciones petroleras y gasíferas de otras regiones del planeta.
La empresa operadora del recinto ha señalado que cuenta con sistemas de captura de biogás para reducir emisiones y generar energía. Aun así, el caso reabrió el debate sobre la gestión de residuos en Chile, especialmente en torno a la separación de basura orgánica, reciclaje, compostaje y tratamiento previo de desechos.
¿Las personas que viven cerca están en riesgo inmediato?
No necesariamente. La presencia de emisiones elevadas de metano no significa, por sí sola, que toda la población cercana esté respirando niveles capaces de causar asfixia.
El riesgo directo para la salud aumenta cuando el gas se acumula en espacios cerrados, mal ventilados o donde existen filtraciones, ductos, cámaras o instalaciones subterráneas. En exteriores, el metano tiende a dispersarse con mayor facilidad.
Sin embargo, el problema sigue siendo relevante porque una emisión de esta magnitud tiene impacto climático y puede contribuir indirectamente a deteriorar la calidad del aire. Por eso, especialistas insisten en reforzar controles, mediciones en terreno y sistemas de captura más eficientes.
Lo que significa para Chile
El caso de Tiltil no solo habla de un vertedero, también expone una discusión más profunda sobre cómo el país maneja su basura y cuánto de esos residuos podría evitarse antes de llegar a un relleno sanitario.
Separar los residuos orgánicos, impulsar el compostaje, mejorar el reciclaje y fortalecer la fiscalización podrían reducir la generación de metano desde su origen.
La alerta de la ONU deja una señal clara: la basura no desaparece cuando sale de la casa. En algunos casos, se transforma en un gas invisible, inflamable y con enorme impacto climático.
Y aunque el metano no siempre se vea ni se huela, sus efectos ya están dando que hablar en Chile y el mundo.
