El alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, ha sido una de las figuras políticas más populares de la última década. En la última elección municipal, obtuvo el 70% de las preferencias con aproximadamente 227 mil, lo que lo convirtió en el alcalde electo con más sufragios en la historia del país.
Por consiguiente, no es alocado pensar en que Vodanovic sea una opción fuerte de cara a las próximas elecciones presidenciales por la oposición. Sin embargo, en reiteradas ocasiones ha mencionado que eso no está en sus planes, y ahora lo volvió a reiterar.
En una conversación con el podcast de The Clinic, “Entender es todo”, se refirió a la construcción colectiva de ser una carta para La Moneda considerando su popularidad. “Yo no lo veo tan así y creo que adelantar esas conversaciones también hace mucho daño”, señaló.
“Lo dije hace poco, yo no me quiero subir al pony de la candidatura presidencial, creo que solo me va a hacer daño a mí, me va a desconcentrar, le va a hacer daño a nuestro sector político y no creo en esa forma de hacer política de verdad. La gente que está más cerca mío sabe que no soy del tipo de personas que se marean con esas cosas”, añadió
La popularidad de Vodanovic
Él ahondó en lo que representa su figura marcada por su reconocimiento público e indicó que “lo primero que yo creo es que no hay que confundir popularidad con liderazgo”.
“Yo creo que son cosas distintas que hoy día lamentablemente están muy entrecruzadas y uno ve muchas veces a los políticos más pendientes de construir popularidad que de construir liderazgo, y de defender aquello que genera adhesión en la ciudadanía, más que defender aquello que es justo y dar una declaración que permita subir en las encuestas versus que contribuya al clima político”.
En esa misma línea, él señaló que “yo creo que las encuestas y la popularidad son la peor tentación en la que puede caer un político. Yo cuando te digo que no les doy importancia no es porque no me lleguen. Si evidentemente cuando salen estas encuestas desde los amigos del colegio, el tío chocho o el equipo te las mandan, pero yo trato de no darle importancia ni para bien ni para mal, porque creo que son un incentivo muy perverso a la hora de hacer política”.
