Cuando el Presidente José Antonio Kast y su esposa, María Pía Adriasola apenas habían llegado a La Moneda, el pasado 12 de marzo, se generó una de las primeras polémicas de la administración, luego que se divulgaran algunas imágenes de la primera dama sirviendo el almuerzo en el casino de funcionarios del palacio, lo que generó sorpresa y críticas de parte de la oposición.
En ese sentido, fue el diputado socialista Daniel Manouchehri quien presentó un requerimiento ante la Contraloría por las posibles irregularidades de lo ocurrido, apuntando principalmente a que la primera dama no usó guantes ni objetos de protección para servir los alimentos a los funcionarios, pudiendo incurrir en vulneraciones sanitarias.
Qué dijo la Contraloría
Así, luego de varias semanas, la Contraloría General de la República emitió un dictamen, en el que descartó que hubiese existido alguna vulneración.
En el documento que fue revelado por 24 Horas, la Contraloría señaló que no se pudo demostrar “una vulneración concreta a la normativa sanitaria, ni un riesgo efectivo o una transgresión verificable de los procedimientos de control y tampoco una afectación a las condiciones sanitarias del servicio”.
La Contraloría indicó que llegó a esta conclusión tras recibir un informe de la Dirección Administrativa de la Presidencia donde se señala que el actuar de María Pía Adriasola “no implicó una intervención en el proceso de elaboración o preparación de los alimentos, sino que correspondió únicamente a una colaboración puntual en la etapa final del servicio”.
El ente fiscalizador añadió que la primera dama no tuvo “contacto con las fases críticas del proceso productivo ni con labores de manipulación que pudieran afectar condiciones higiénicas o sanitarias, ni tampoco actuaciones prolongadas en el tiempo o de impacto material susceptible de comprometer su manipulación, tratándose, por el contrario, de una asistencia limitada, espontánea y de escasos minutos”.
