Los directivos y los líderes sindicales de Samsung Electronics no lograron alcanzar un acuerdo salarial de última hora el miércoles, por lo que se inició la huelga de 18 días en el gigante electrónico surcoreano.
Funcionarios gubernamentales habían amenazado con invocar poderes de emergencia, que se usan en contadas ocasiones, para forzar un acuerdo en Samsung, donde el sindicato —que representa a más de 70.000 trabajadores— afirma que la empresa no ofreció una compensación adecuada pese a sus crecientes beneficios, impulsados por el auge global de la inteligencia artificial.
Después de que la última ronda de conversaciones terminara sin avances el miércoles, el líder sindical Choi Seung-ho declaró a reporteros que los trabajadores sindicalizados iniciarán una huelga de 18 días a partir del jueves.
Tanto el sindicato como la dirección se responsabilizaron mutuamente por no haber alcanzado un acuerdo. Choi acusó a la empresa de negarse a aceptar una propuesta mediada por el gobierno, cuyos detalles se negó a revelar. El grupo, por su parte, acusó al sindicato de exigir paquetes de compensación excesivos para los trabajadores de unidades que operan con pérdidas.
Ambas partes indicaron que continuarán los esfuerzos para llegar a un acuerdo. Ambas partes se reunieron de nuevo el miércoles por la tarde por disposición del ministro de Trabajo, Kim Younghoon, según el ministerio.
La empresa y su rival local, SK Hynix, producen juntas cerca de dos tercios de los chips de memoria del mundo, cuya demanda está experimentando un fuerte crecimiento impulsada por la inteligencia artificial. Samsung reportó el mes pasado que su beneficio operativo del trimestre de enero a marzo se multiplicó por ocho hasta un récord de 57,2 billones de wones (38.000 millones de dólares).
Los líderes sindicales han exigido una estructura de compensación en la que Samsung se comprometa a destinar el 15% de su beneficio operativo anual a bonificaciones para los empleados y elimine los topes a esos pagos, que actualmente están limitados al 50% de los salarios anuales. La empresa sostiene que esos reclamos son excesivos y cita la naturaleza altamente cíclica del negocio de los semiconductores.
El primer ministro, Kim Min-seok, afirmó en una declaración televisada el domingo que la huelga podría causar hasta 100 billones de wones (66.000 millones de dólares) en daños económicos al interrumpir los procesos de fabricación de semiconductores, altamente complejos, de Samsung.
La huelga también podría tener un impacto global. Dado que la oferta en el mercado mundial de semiconductores de memoria está teniendo dificultades para mantener el ritmo de la demanda, se esperaba que la huelga en Samsung incremente aún más los precios y retrase las inversiones en infraestructura de inteligencia artificial en otros países, indicó Lee Jun, un experto del Instituto de Economía Industrial y Comercio de Corea.
Según observadores, se esperaba que la huelga perjudique también las operaciones de producción de teléfonos inteligentes de Samsung y otros productos de electrónica de consumo.
