La Dirección del Trabajo realizó más de 104 mil fiscalizaciones durante 2025 y, junto con el aumento de denuncias relacionadas con acoso laboral, sobrecarga y malos tratos, también crecieron las dudas respecto a qué tan protegida queda realmente la identidad de quienes denuncian.
Una de las preguntas que más se repite entre trabajadores es si efectivamente se puede denunciar “anónimamente” ante la DT y qué ocurre después de iniciar el proceso.
Según explican especialistas laborales, sí existen mecanismos de resguardo de identidad en ciertos casos, especialmente cuando existe temor a represalias laborales. Eso significa que la identidad del denunciante no debiera ser informada directamente al empleador durante el proceso de fiscalización.
Sin embargo, eso no siempre elimina el miedo de quienes trabajan en ambientes laborales pequeños o muy jerarquizados.
“Muchas personas creen que denunciar automáticamente significa que su empleador sabrá quién fue, y eso no siempre es así, existen mecanismos de resguardo de identidad en ciertos procesos ante la Dirección del Trabajo, pero el problema es que en ambientes laborales pequeños o muy controlados igualmente puede existir temor a ser identificados por el contexto de la denuncia. Esa sensación termina frenando muchas denuncias”, comenta Camila Cárdenas, Directora del área de Litigación y socia de SoyHonorario.
La abogada agrega que también existe mucha desinformación respecto a trabajadores que prestan servicios a honorarios.
“También vemos mucha desinformación entre personas que trabajan a honorarios, hay quienes creen que por boletear no tienen herramientas para denunciar abusos, exigencias fuera de horario o dinámicas laborales irregulares, cuando en algunos casos sí podrían existir derechos y mecanismos de protección”, agrega.
¿Qué pasa después de hacer la denuncia?
Tras ingresar la denuncia, la Dirección del Trabajo puede iniciar un proceso de revisión o fiscalización. Dependiendo del caso, el organismo puede solicitar antecedentes, realizar inspecciones y eventualmente sancionar incumplimientos laborales.
El empleador sí toma conocimiento de que existe una denuncia o fiscalización, pero no necesariamente de quién la realizó. Aun así, especialistas sostienen que el temor a posibles represalias sigue siendo una de las principales barreras para denunciar.
“Lo importante es entender que una denuncia laboral no debería transformarse en un castigo para quien la realiza. La ley contempla protección frente a represalias, pero muchas personas igualmente sienten miedo porque dependen económicamente de su trabajo o porque creen que podrían quedar marcadas dentro de la empresa”, señala Pedro Peña, Director del área de Litigación y socio de SoyTrabajador.
El abogado agrega que actualmente muchas consultas laborales ya no están relacionadas únicamente con sueldos o contratos.
“Hoy muchas consultas laborales no tienen que ver sólo con sueldo o contrato, sino con desgaste emocional, hostigamientos internos, presión permanente y ambientes laborales tóxicos. El problema es que muchas personas soportan estas situaciones durante meses por temor a denunciar”, comenta.
El miedo laboral sigue presente
Desde el mundo organizacional sostienen que el problema muchas veces no pasa solo por la denuncia, sino por la cultura interna de las empresas.
“Cuando las personas sienten que denunciar un problema podría traerles consecuencias negativas, la organización ya enfrenta un problema más profundo relacionado con confianza y cultura laboral. Hoy las empresas necesitan generar espacios donde los trabajadores realmente sientan seguridad para expresar conflictos, hacer preguntas o levantar alertas sin miedo”, comenta Bárbara Kübler, especialista en Recursos Humanos y Gerenta de Personas de Talana.
Por lo demás, especialistas advierten que, en medio de la incertidumbre económica y laboral, muchas personas continúan soportando malas prácticas dentro de sus trabajos por temor a perder estabilidad, quedarse sin empleo o enfrentar dificultades para encontrar nuevas oportunidades laborales.
