Una intensa actividad sísmica se registró durante la madrugada y mañana de este jueves en la región de Atacama, donde más de una decena de temblores fueron percibidos en las cercanías de Carrizal Bajo, según datos del Centro Sismológico Nacional.
Entre los movimientos más relevantes destacaron dos sismos de magnitud 5,5 y 5,4, ocurridos a las 08:06 y 08:23 horas, respectivamente, generando preocupación entre los habitantes de la zona.
Consultado por 24horas.cl, el geofísico chileno Cristian Farías explicó que la secuencia observada corresponde, preliminarmente, a un enjambre sísmico.
“Tiene toda la pinta de un enjambre, es decir, un montón de sismos cercanos en el tiempo que no siguen la secuencia típica de un sismo principal con réplicas, sino que son varios movimientos de magnitudes similares”, explicó.
Si bien el especialista aclaró que no existe evidencia que permita vincular directamente estos eventos con un terremoto de gran magnitud, recordó que los expertos llevan años observando con atención ese sector del norte del país.
“En la zona sabemos que viene uno más grande, eso lo tenemos claro. Estamos esperando un terremoto importante justamente en ese sector de la costa de Atacama. El último gran terremoto allí ocurrió en 1922 y las placas han acumulado energía desde esa época hasta ahora”, sostuvo.
Sin embargo, Farías llamó a la cautela y enfatizó que la ciencia no cuenta con herramientas para anticipar cuándo podría ocurrir un evento mayor. Como ejemplo, mencionó un episodio similar registrado hace algunos años en la misma zona.
“De pronto ocurren estas secuencias, como pasó en 2020 con el sismo de magnitud 6,8, que tuvo 12 réplicas. Ahora está ocurriendo algo similar, pero en esa ocasión no se desencadenó el gran terremoto que esperamos. Tampoco tenemos cómo saber si ocurrirá ahora, perfectamente podría tratarse de un enjambre que no termine en nada. No tenemos forma de predecir el futuro”, afirmó.
Pese a la incertidumbre sobre el comportamiento de esta actividad sísmica, el experto advirtió que un terremoto de características similares al ocurrido en 1922 podría tener un impacto mucho mayor debido a las transformaciones que ha experimentado la zona durante el último siglo.
“La zona ha cambiado muchísimo en más de 100 años, con numerosas construcciones en sectores que pueden ser más inestables. Un terremoto grande en esa área podría ser muy complicado, pero no sabemos exactamente cuándo ocurrirá”, concluyó.
