La investigación por la trágica muerte de María Eduarda Rodrigues, una joven brasileña de 21 años que falleció tras ser lanzada al vacío durante una actividad de bungee sin estar conectada a las cuerdas de seguridad, sigue sumando antecedentes.
El accidente ocurrió en el denominado Puente del Esqueleto, en el estado de Sao Paulo, y quedó registrado en videos captados por otras personas que esperaban realizar el mismo salto. Las imágenes, que rápidamente se viralizaron en redes sociales, muestran el momento exacto en que la joven es impulsada desde una altura cercana a los 30 metros, mientras algunos presentes gritan desesperadamente al percatarse de que no estaba asegurada al sistema de protección.
En medio de las diligencias judiciales, una de las declaraciones más comentadas ha sido la de uno de los instructores involucrados en la actividad. Durante un interrogatorio policial, el operador fue consultado sobre quién tenía la responsabilidad de instalar o verificar las cuerdas de seguridad antes de autorizar el salto.
Según trascendió de la investigación, al ser preguntado si era él quien debía colocar el equipo o supervisar que estuviera correctamente conectado, respondió que no podía recordarlo.
“¿Y no logra recordar si era usted quien tenía que haberla colocado o si era usted quien tenía que haber hecho la fiscalización?“, preguntó el policía.
“No. No. No lo recuerdo”, respondió el instructor.
Los investigadores señalaron que los operadores involucrados sostuvieron haber sufrido una especie de bloqueo mental o pérdida momentánea de memoria respecto de los acontecimientos previos al accidente, argumento que ahora forma parte de las indagatorias para determinar eventuales responsabilidades penales.
De acuerdo con los antecedentes recopilados hasta ahora, María Eduarda participaba de una modalidad conocida como “salto avión”, una técnica en la que la persona es sostenida por dos instructores antes de ser lanzada desde la plataforma.
Sin embargo, por causas que aún se investigan, la joven fue impulsada sin que las cuerdas estuvieran conectadas a su arnés, provocando una caída que le ocasionó lesiones fatales.
Entre los testigos clave figura una enfermera que se encontraba en el lugar y que acudió de inmediato para intentar auxiliar a la víctima. La profesional relató que la joven aún presentaba signos vitales tras el impacto.
“Vi que respiraba con dificultad. Revisé sus pupilas, que estaban dilatadas. También tenía pulso, aunque era muy débil”, declaró.
Pese a los esfuerzos realizados por los equipos de emergencia, María Eduarda Rodrigues falleció debido a la gravedad de sus heridas.
La investigación también reveló que la empresa encargada de la actividad acumulaba advertencias previas por incumplimientos de seguridad. Autoridades locales aseguraron que el equipamiento utilizado no estaba debidamente regularizado y que la operación carecía de las autorizaciones necesarias para funcionar.
Tras la tragedia, tres instructores fueron detenidos y formalmente acusados por homicidio con dolo eventual, mientras otras tres personas continúan bajo investigación. Paralelamente, la policía intenta recuperar una cámara que la joven llevaba consigo para grabar la experiencia, ya que el dispositivo podría contener imágenes determinantes para reconstruir los últimos segundos antes del fatal accidente.
