El exdirector del Servicio Nacional de Migraciones (Sermig), Luis Eduardo Thayer, se refirió a la polémica surgida tras las denuncias por un eventual tráfico de niños haitianos hacia Chile y cuestionó el tono que ha tomado la discusión pública, además de apuntar a la actual administración encabezada por Frank Sauerbaum.
En entrevista con Tele13 Radio, la exautoridad sostuvo que el debate se ha desarrollado de manera poco rigurosa y llamó a esperar los resultados de las investigaciones en curso antes de sacar conclusiones. “Es importante ordenar la discusión y enfocarse en lo realmente relevante. Hay que permitir que las investigaciones lleguen a su término”, señaló.
Asimismo, advirtió que el tema se ha abordado con escasa mesura. “Tengo la impresión de que el debate no solo está desordenado, sino que también ha faltado templanza y racionalidad. Eso es preocupante, porque estamos frente a una situación extremadamente compleja que exige el máximo rigor y responsabilidad tanto en lo que se dice como en las decisiones que se adoptan”, afirmó.
El extitular del organismo agregó que “está bien que se quiera, desde algún punto de vista, buscar responsables, y está bien que yo, como exdirector del Servicio de Migraciones, tenga que dar explicaciones respecto de lo que en las competencias del servicio corresponde dar. Pero pasar de ahí a, de alguna manera, buscar una suerte de chivo expiatorio, me parece que es problemático. Hay diputadas también que han sugerido que se me investigue como sujeto de interés. Vale decir, falta no solo templanza, falta racionalidad, y le voy a decir otra cosa más, falta decencia en el debate público”.
¿Qué medidas se tomaron?
Respecto de las medidas adoptadas durante su gestión, Thayer defendió el actuar del Servicio Nacional de Migraciones y explicó que es necesario diferenciar entre la revisión documental y las condiciones en que se realizaron los traslados de los menores.
Según señaló, una de las funciones del organismo es analizar y verificar la documentación presentada por quienes solicitan permisos de residencia, así como detectar y denunciar eventuales fraudes cuando estos existen. En ese sentido, aseguró que durante 2024 no existían antecedentes que permitieran concluir que la documentación presentada fuera irregular.
No obstante, sostuvo que una situación distinta corresponde a las condiciones en que se efectuaron los vuelos desde Haití. A su juicio, existen cuestionamientos respecto al cumplimiento de los protocolos de embarque, especialmente en casos donde grupos numerosos de niños viajaban acompañados por un número reducido de adultos y sin que se realizaran las verificaciones adecuadas en el país de origen.
El exdirector afirmó que dichas circunstancias podrían constituir eventuales vulneraciones a los derechos de los menores e incluso dar pie a la investigación de posibles delitos. “Una cosa son los documentos presentados ante el Servicio Nacional de Migraciones y otra muy distinta es el traslado de los niños y las condiciones en que este se realizó”, enfatizó.
Asimismo, defendió el memorándum emitido durante su administración, documento que —aseguró— responde a la confianza que existía en la capacidad técnica del servicio para detectar inconsistencias o posibles fraudes en las solicitudes migratorias. Agregó que este tipo de instrucciones también fueron aplicadas en otros contextos, como ocurrió tras el cierre del consulado venezolano en Chile, y que siempre tuvieron como objetivo garantizar una adecuada evaluación de los antecedentes presentados por los solicitantes.
