Un duro y revelador testimonio se reveló durante la jornada de este viernes 19 de junio, luego que la menor de iniciales H.G.C.B. de 17 años fuera formalizada por su presunta participación en el crimen que terminó con la vida de su madre, una mujer de 53 años, en la comuna de Loncoche, región de La Araucanía.
De acuerdo al relato que se expuso en la audiencia, tras la cual quedó en internación provisoria por el delito de parricidio, la joven de 17 años confesó a la PDI que contrató a una persona para cometer el crimen tras una dura discusión con su madre, quien no estaba de acuerdo con la relación que tenía con su pololo.
“No era una buena madre, nos maltrataba”
"Mi mamá que se llama Ingrid, no era buena madre, nos maltrataba físicamente y nos golpeaba hasta cansarse, decía que eramos unos estorbos en su vida, nunca nos quiso, nunca nos vio como hijos”, le dijo la adolescente a la policía en su declaración, de acuerdo a lo indicado por T13.
En la oportunidad, la joven reconoció que el crimen comenzó a gestarse después de una fuerte discusión con su madre, quien la sorprendió teniendo relaciones sexuales con su pareja.
“Ella me dijo que si lo volvía a ver una vez mas en la casa, lo acusaría por robo, eso paso por vernos teniendo relaciones sexuales en la casa... ella me trató mal, me quiso pegar. Me encerré en la pieza y escuchaba después de ese momento que ojalá me hubiese muerto en el parto (...) yo era una decepción y si quedara embarazada me echaría de la casa”, contó.
En tanto, sobre la persona contratada para materializar el crimen, la adolescente señaló que “era un conocido de mi pololo con quien no tenía mucha relación, pero iba a un mismo taller al cual yo asisto. No recuerdo el apellido, pero es alto, grande, musculoso de brazos, gordito de abdomen, medio moreno y siempre usa gorro”.
En cuanto a la cantidad que se habría pactado para el asesinato, la joven dijo que no había límites de dinero. “Yo pagaría incluso en cuotas, aunque no alcancé a pagarle nada”, reveló.
Luego que se concretara el homicidio de la mujer, el sicario mandó una fotografía al pololo de la joven para demostrar que había cumplido con lo pactado.
“A. mandó una foto al R., pero él no quiso que yo la viera, no la vi ni tampoco me la describió. Me dijo que lo hacía para corroborar lo que había hecho. Mi pololo la borró para que no nos pillaran”, apuntó la joven.
