El enfrentamiento ocurrido al interior de la Cámara Alta, marcado por ataques personales y acusaciones de corrupción, no solo interrumpió la actividad legislativa, sino que activó inmediatas respuestas de diversas figuras públicas debido al calibre de los términos utilizados.
Carmen Hertz y su dura crítica a la senadora Camila Flores
Una de las reacciones más directas provino de la diputada del Partido Comunista, Carmen Hertz, quien a través de sus redes sociales respaldó públicamente a la senadora independiente. Hertz utilizó términos severos para referirse a la parlamentaria de Renovación Nacional, señalando que es “una tipa investigada penalmente, cuyo desafuero es inminente, una arribista punga, de cuyos líos familiares impresentables y descarados hemos sido testigos obligados”.
En su mensaje, la legisladora añadió que Flores “no le llega ni a la suela de un zapato de la gran @DignidadFabiola”, en referencia a Campillai. Este respaldo se dio luego de que en la discusión se utilizaran epítetos como “delincuente”, “cuma total” y “señora de feria”.
La indignación de Mónica Rincón por las descalificaciones laborales
Desde el ámbito de los medios, la periodista Mónica Rincón expresó su rechazo a la forma en que se desarrolló el conflicto, enfocándose específicamente en el intento de denostar profesiones u oficios. La comunicadora calificó como “una vergüenza” el uso de la expresión “señora de feria” como un agravio.
Rincón enfatizó que ser trabajadora de ese sector es un empleo “digno, sacrificado, esforzado”, por lo que cuestionó el mal uso del lenguaje para descalificar. “¡En verdad me indigna usar el lenguaje tan mal y descalificar!”, sentenció la profesional tras analizar el registro donde Flores le gritó a Campillai: “Ya se le salió la poblacional”.
Acciones institucionales y el rol de la Comisión de Ética
Ante el clima de polarización, la Mesa del Senado, liderada por Paulina Núñez e Iván Moreira, emitió una declaración oficial reafirmando que, si bien la libertad de expresión es un pilar parlamentario, no puede desligarse de la responsabilidad ética del cargo.
Por acuerdo de los comités parlamentarios, se determinó que “será la Comisión de Ética la encargada de pronunciarse sobre el tema”. El organismo buscará determinar si el intercambio de insultos vulneró el trato respetuoso y la confianza institucional, tras un episodio que requirió incluso la intervención física de la senadora Daniella Cicardini para separar a las involucradas.
