Una nueva investigación reveló que las sesiones de entrenamiento fortalecieron el vínculo entre los niños y los gatos de la familia, fomentaron una mayor responsabilidad en su cuidado y mejoraron la confianza y el comportamiento social de las mascotas, mostrando el potencial de los gatos como participantes activos en intervenciones asistidas con animales.
Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón evaluaron un programa de entrenamiento de seis semanas en el que participaron 36 niños de entre 8 y 17 años junto con sus gatos. Mediante técnicas de refuerzo positivo, los participantes enseñaron a sus mascotas comportamientos sencillos, como sentarse o acudir al llamado.
Los resultados demostraron que los gatos pueden desempeñar un papel activo en este tipo de intervenciones, ayudando a fortalecer las habilidades sociales, emocionales y de autonomía de los niños.
“Los gatos se vuelven más seguros de sí mismos, más sociables y desarrollan vínculos más fuertes que también benefician a los niños”, comentó Monique Udell, profesora de la Universidad Estatal de Oregón y coautora del estudio.

UN VÍNCULO MÁS FUERTE
Los niños que participaron en el programa mostraron un aumento significativo en la responsabilidad relacionada con el cuidado de sus gatos, mientras que en el grupo de control esa responsabilidad disminuyó.
Además, el porcentaje de participantes que afirmó enseñarles nuevos comportamientos a sus gatos pasó del 44% antes del programa al 94% después de concluirlo, y quienes los paseaban aumentaron del 28% al 78%. Todos los niños asistieron a las seis sesiones de entrenamiento y completaron, en promedio, el 81% de las tareas asignadas.
El entrenamiento no solo favoreció a los niños. En ese sentido, los investigadores observaron que los gatos se volvieron más sociables y desarrollaron vínculos más seguros con los menores.
Seis felinos pasaron de presentar un apego inseguro a uno seguro con el niño participante, lo que sugiere que este tipo de actividades puede mejorar el bienestar y la confianza de ambas partes, además de abrir nuevas posibilidades para programas terapéuticos asistidos con gatos.
