En redes sociales se ha viralizado un video grabado en Berlín, Alemania, donde varias personas caminan en parques y espacios públicos mientras sostienen una correa sin perro al otro extremo, una escena que ha generado sorpresa y curiosidad.
La práctica, conocida como “Hobby Dogging”, consiste en simular el paseo de un perro imaginario: quienes la practican sujetan una correa y actúan como si un can real estuviera a su lado. Más allá de una simple caminata, muchos participantes recrean dinámicas completas como hacer que su “perro invisible” supere obstáculos, obedezca órdenes o incluso se detenga “a hacer sus necesidades”.
El fenómeno tiene un origen parecido al del Hobby Horsing, una disciplina europea en la que se realizan competencias de equitación con caballos de juguete, trasladando esa lógica al mundo canino sin necesidad de un animal físico.
Para algunos, el Hobby Dogging representa una forma creativa de experimentar la rutina de tener un perro sin asumir las responsabilidades reales que esto implica; otros lo ven como un ejercicio imaginativo que intenta combatir la soledad o el estrés.
Lo llamativo de esta tendencia es el nivel de compromiso performativo de sus practicantes y la amplia difusión que ha tenido en internet, donde ha generado comentarios tanto de diversión como de desconcierto.
No olvidar la tendencia Therians
El Hobby Dogging no es el único fenómeno reciente vinculado a dinámicas asociadas al mundo animal. En Latinoamérica, el movimiento therian ha comenzado a ganar visibilidad tras viralizarse en redes sociales, especialmente a través de videos y testimonios compartidos en plataformas digitales.
El término therian hace referencia a personas que se identifican, a nivel espiritual o psicológico, como animales no humanos. A diferencia del Hobby Dogging —que corresponde a una actividad recreativa basada en una simulación consciente—, el movimiento therian se define como una identidad personal, lo que marca una diferencia clave entre ambos fenómenos.
