El avance de la inteligencia artificial (IA) está transformando la forma en que operan las empresas, permitiendo reducir significativamente las tareas administrativas y optimizar recursos. De acuerdo con estimaciones recientes, hasta un 44% del trabajo operativo podría ser automatizado mediante estas tecnologías.
Según el informe “Agents, robots, and us: Skill partnerships in the age of AI”, publicado a fines de 2025 por McKinsey Global Institute, casi la mitad de las labores operativas tiene potencial de ser asumida por sistemas de IA. A esto se suma el estudio “Use of artificial intelligence in workplace environments”, elaborado por OpenAI y Anthropic en 2024, que revela que los trabajadores pueden ahorrar entre 40 y 60 minutos diarios gracias a su uso. Además, un 75% de los encuestados reportó mejoras en la velocidad o calidad de su trabajo.
Uno de los principales focos de impacto está en el procesamiento de documentos. “Hoy, el procesamiento manual de documentos, como facturas, contratos, órdenes de compra y formularios, sigue representando una parte significativa de la operación diaria. Estas tareas, además de consumir tiempo y recursos humanos, suelen ser repetitivas, propensas a errores y difíciles de escalar, lo que limita la productividad organizacional”, explica Ignacio Arellano, CEO de KurAI a Publimetro.
En ese contexto, la automatización mediante IA permite capturar, clasificar, validar e ingresar datos de forma más rápida y precisa, reduciendo tiempos de ejecución y costos operativos. Esto, además, libera a los equipos para enfocarse en funciones estratégicas de mayor valor.
La tendencia va en aumento. Según el reporte “Superagency in the workplace: Empowering people to unlock AI’s full potential” de McKinsey & Company, más del 90% de las organizaciones a nivel global planea incrementar su inversión en inteligencia artificial en los próximos años, impulsadas por su impacto directo en productividad y eficiencia.
No obstante, los expertos advierten que el desafío no está solo en adoptar la tecnología, sino en implementarla de manera efectiva. “El desafío está en llevar la inteligencia artificial a aplicaciones concretas dentro de las organizaciones, especialmente en procesos como el procesamiento inteligente de documentos mediante el uso de AI Workers, donde existe un alto potencial de eficiencia que aún no ha sido completamente aprovechado”, señala Arellano.
Para lograr resultados sostenibles, las empresas deben identificar con precisión los procesos donde la automatización genera mayor impacto. En particular, aquellas tareas repetitivas y basadas en reglas suelen concentrar gran parte de los costos evitables, convirtiéndose en el punto de partida más eficiente.
Finalmente, la calidad de los datos sigue siendo un factor clave. “La calidad de la información es un factor determinante. Cuando los documentos están organizados y correctamente digitalizados desde el origen, la automatización se vuelve significativamente más eficiente y los resultados son mucho más confiables”, concluye el ejecutivo.
